Animated Turtle

miércoles, 15 de mayo de 2019

Cómo crear un antagonista: el villano perfecto



Siempre tenemos que encontrarnos con el malo de turno, ¿no es así? Un personaje que nos hace sentir desprecio, angustia, a veces admiración por cómo se las ingenia o por mostrar que también es humano; o porque en el fondo también somos malvados (pero solo un poco, ¡claro!). En cualquier caso, esta figura sombría es mucho más importante de lo que pueda parecer y por tanto, merece ser definida de la mejor manera posible. En este artículo, los buenos de Albert C. Antúnez y Daniel A. D. Pérez tratarán de aclarar qué hace que un villano sea perfecto.


¿Qué define a un antagonista?

Daniel: ¡Su risa malvada! Bueno, ¡si quieres! En realidad, lo veo más complicado. Con palabras técnicas, un antagonista sería un personaje con ideas contrarias a las de alguien o un grupo de personas/seres (dígase reino, mundo, etc.) y que además toma acciones en consecuencia.

Albert: En un principio es el personaje/s que van a salir perdiendo. ;P

D: Jajaja, o no. ¡A ver cuándo alguien pone de protagonista a un villano que sale ganando!


¿El villano debe ser siempre un personaje complejo?

D: ¿Era Sauron complejo? No. Él quería dominar la Tierra Media, esclavizar, destruir, matar y ya. No tenía una razón para desear todo aquello aparte del simple odio. No, un personaje malvado no tiene por qué ser complejo, lo que pasa es que algunos villanos modernos han impresionado mucho al público, haciéndonos pensar que hay un listón que debemos superar o intentar igualar. Pero en esto no hay listón, depende de la importancia que le quieras dar al villano. Si va a participar activamente en la historia, sí, mejor darle motivos y una buena personalidad. Si va permanecer sentado en su trono y la verdadera lucha se va a dar entre los protagonistas y los siervos del mal y otras dificultades, entonces puedes crear otro Sauron. Pero también es posible combinar ambos conceptos.

A: Depende mucho de la historia que quieras contar. Personalmente no me gusta escribir sobre ese mal absoluto que pone en peligro constante a los protagonistas. Sin embargo uno de mis géneros preferidos es el de las historias post apocalípticas. Y no hay enemigo más simple que un holocausto zombi. Bueno, que me distraigo, yo escribo personajes complejos. Eso incluye a los villanos. Como mis historias van sobre las relaciones entre sus habitantes no tengo otro remedio. ¿Que quieres escribir el mal clásico? Tienes mis bendiciones, mientras cuentes una historia interesante.


¿Se puede escribir una historia sin antagonista?


A: Una historia sin antagonista se puede escribir. Acabé de leer el otro día Tokio Blues de Murakami y allí están los personajes contando su vida durante cientos de páginas. Lo que sí que tiene que haber es conflicto, aunque sea con uno mismo. Ese conflicto será el motor de la historia. Hoy en día que tenemos tantísimos personajes grises, son los microconflictos entre ellos los que tejen la historia. ¿Quién quieres que acabe gobernando los siete reinos en Juego de Tronos? Pues dependerá de tu gusto personal, porque todos los personajes tienen sus razones y sus motivaciones.

D: Pienso que se podría sin un gran antagonista. Porque siempre habrá alguien que se oponga al protagonista, incluso el borracho que lo insultó o la persona que no le perdona una deuda. La cuestión sería: ¿se puede escribir una historia sin ninguna persona que genere un conflicto? ¿Sería esa una historia realmente interesante? Aquí nos podemos poner un poco poéticos y decir que no hay luz sin oscuridad, ni bien sin mal, y creo que es cierto. ¿Se imaginan un Juego de tronos en el que todos sean felices y nobles y que decidan el trono con una amistosa partida de cartas, entre risas? ¿Qué historia sería esa? Ni siquiera Yugioh, que realmente está basado en un juego de cartas, es un manga/anime en el que todo es bondad. ¡Si querían sumir el mundo en el Reino de las sombras! ¡Con cartas!


¿Qué hace que un antagonista falle como personaje?

D: Diría que un antagonista falla cuando se vuelve predecible e irrelevante. Si en una historia de fantasía juvenil o adulta introduces un personaje malvado que actúe como los malos de algunos dibujos animados, mal vamos. Por ejemplo, el Team Rocket en Pokemon. Siempre intentan robar a Pikachu y acaban siendo mandados a volar en todos los capítulos. ¡Eso déjalo para cuentos infantiles!

A: Para mí lo peor es cuando tienes a un malo malvado de libro y avanzada la serie lo intentan humanizar de la nada. Eso es lo peor. Si quieres hacer el mal en persona hazlo. Si quieres hacer un personaje más humano cúrratelo desde el principio. ;p


Conclusión

El buen malvado no deber ser un personaje malo, malo en cuanto a calidad. Ya sea un tirano que se pasa toda la historia metido en su fortaleza o un personaje misterioso que va y viene, actuando de manera impredecible, lo más importante es que genere interés, que sea una suma en nuestra historia. Porque sin mal, no habría historias.

jueves, 9 de mayo de 2019

¿Qué nos encontraremos en el Jardín de Eierel?


¿Bichos? ¿Malas hierbas? ¿Un cortacésped? No, porque hablamos de un mundo enorme. Eierel y sus hijas, Eirïn, Eradhel y Elzebet, cuidan de él, y para sus adentros seguramente lo llamen jardín, pero en realidad, es mucho más que eso. Y con el tiempo, sus habitantes lo llamarían Eïle.

¿Qué encontraremos, entonces?

Aventuras, romances, viajes, sueños, ilusiones, llantos, secretos, traiciones, luchas internas y batallas en  las que los contendientes usan la fuerza de los elementos y sus propias manos.

¿Cuánto de grande es Eïle? 

Eïle se parece mucho a una escalera de tres peldaños. Cada peldaño podría considerarse un continente, y cada continente está dividido en dos tierras. Cada una de estas tierras tiene aproximadamente la extensión de Estados Unidos, ¡así que imaginen cuántos terrenos hay sin explorar!

¿Quiénes viven en un sitio tan grande? 

Los elvannai. Es como decir humanos; luego, hay distintas especies. Existen los erïlnet, los náelmar y los udhaulu. Los erïlnet están basados en los ángeles: tienen alas (cuyos colores varían entre los que puede tener el cielo) y ojos sin pupilas que les permiten mirar la luz directamente. Tienen también la vista aguda y son capaces de manipular el viento y la luz. Los náelmar se parecen mucho a nosotros, aunque siempre tienen ojos almendrados. Son muy curiosos, a veces demasiado (en cuanto a meterse en las vidas de los demás y compartir rumores), y les encanta explorar. Manipulan el agua y la tierra. Los udhaulu se parecen a los demonios: tienen cuernos, la piel rojiza, dientes afilados y ojos similares a los de un gato, rojos, amarillos o naranjas. Sus cabellos pueden tener las distintas tonalidades del fuego, y son agresivos y de cuerpo robusto. Tienen poder sobre el fuego y la oscuridad.

¿Hay más elvannai? 

No. No en esta historia.

¿Y qué hay sobre los animales? 

Existen, pero son diferentes a los que conocemos. Si bien algunos se parecen mucho a los que viven en la Tierra, como los hestab a los caballos, otros son muy diferentes. Lo mismo sucede con las plantas. Es otro mundo, al fin y al cabo.

Así será el escenario donde se desarrollarán las historias de los libros que componen El Jardín de Eierel. Son solo dos, y en el primero nos encontraremos lo siguiente: 

El prólogo

En él se explica de manera más amplia cómo es el mundo de Eïle, preparando el escenario de las aventuras que seguirán.

Kel Olkoreni, libro del caos, primera parte

Es la primera historia, y la principal. En ella nos encontraremos a Elennimel, una náelmar con el sueño de hacer que todos los elvannai puedan controlar los seis elementos. Pero su búsqueda será complicada, y pronto comprenderá que para alcanzar su objetivo tendrá que obtener poder y usar cualquier método a su disposición con tal de crear un mundo mejor. La acompañaremos durante muchas acciones malvadas, aunque pare ella, todas estarán justificadas. ¿Logrará su sueño?

Iralthane, libro de oscuridad 

La primera historia después de las acciones de Elennimel, muchos años después. La protagonista principal es Araenla, una náelmar que se atormenta a sí misma por su aspecto. Piensa que todos la repudian y se ríen de ella, excepto Braelén. Él es el único náelmar que, a sus ojos, la comprende. Así que desespera cuando se marcha de la ciudad en compañía de una erïlnet, y empieza a enloquecer. No duda en perseguirlos, pues él es todo para ella. Pero el gobernador de la ciudad es consciente de que Araenla no está en condiciones de viajar sola, por lo que envía unos guardias tras ella. Aprovechando esta situación, su hijo Athemei se escapa de la ciudad en busca de probarse a sí mismo como futuro guardián. Es una historia de tres persecuciones: la de Araenla a Braelén, la de Athemei a encontrar su propio valor, y la de los guardias (Vórel, Náradai y Feiril) a Araenla y posteriormente a Athemei también. Sus caminos se cruzarán en múltiples ocasiones hasta que solo pueda haber una senda.

Tiniviun daienvi, libro de viento

La Cañada del Susurro, una de las muchas ciudades de los erïlnet, amanece bajo el desconcierto y la pena por la desaparición de algunos niños. Todos están desconcertados pero indecisos, salvo Narilië, pues su hermana es una de las desaparecidas. Pronto partirá en su búsqueda, pero la presencia de una erïlnet ciega y de unos udhaulu, tan lejos del desierto, no hará más que arrojar sombras sobre la desaparición de su hermana y el resto de niños.

Dobrum dhar'jum, libro de fuego 

Helvet es un poderoso udhaulu que viaja solo a través del desierto. Violento como ningún otro, imparable, avanza sin objetivo alguno hasta que se tropieza con una esclava náelmar. Lo que al principio es una compañía molesta que soporta para poder llevar una valiosa carga, acaba transformando su camino y haciéndole recordar por qué había comenzado a andar en soledad. Las memorias y nuevos pensamientos lo harán ir mucho más lejos de lo que nunca había imaginado, hasta un desconcertante final.

Con el Libro de fuego concluye el primer libro. En el segundo, que saldrá más adelante, habrá otros relatos. En el último de ellos, las historias se unirán. Aquí tendremos: 

Nilvah Ilumie, libro de agua

Una historia de inocencia rota, de dos vidas castigadas y dos almas heridas sin motivo aparente, lejanas, pero iguales. Una niña de la Tierra Alta, hogar de los erïlnet, y un niño de la Tierra Baja, donde viven los udhaulu. Ambos sufren por la mano de quienes deberían protegerlos, e intentarán encontrar un porqué a pesar de los males que cargan y de sus fuerzas limitadas.

Näril Unilmi, libro de luz

Nada podía perturbar la vida de los erïlnet en Eilëndal, el mayor templo de Eïle en lo más alto del mundo. Nada, salvo las pesadillas sufridas por Iëlsin, un jovial y a veces pícaro elvannai de cabellos y alas blancas que deberá desentrañar el significado de unos sueños cada vez más desconcertantes y sangrientos.

Tel Náorse, libro de tierra

Véreldhor, un lugar único en el que los jóvenes de las tres razas de elvannai pueden encontrarse y aprender unos de otros bajo las enseñanzas de los instructores. A este lugar se dirige Zerel, emocionado por la posibilidad de conocer a erïlnet y a udhaulu. Alegre y de corazón apasionado, será puesto a prueba no solo por las enseñanzas y los amoríos, sino por las traiciones y los secretos escondidos tras el nombre de esta fortaleza tan diferente.

Kel Olkoreni, libro del caos, segunda parte

No todos los secretos habían salido a la luz, y el mayor de ellos ocultaba una amenaza que podía cambiar el mundo. No bastaría la fuerza de cuatro o cinco elvannai, haría falta más. Pero, ¿quién los reuniría? ¿Quiénes se alzarían en primera línea para intentar evitar la llegada del mundo que Elennimel había estado preparando?

Epílogo

Una pequeña historia olvidada sobre un momento decisivo en la vida de Elennimel.

Apéndice: la creación de Eïle 

Es la leyenda que la mayoría de elvannai conoce acerca de la creación de su mundo. Narra el despertar de Eierel y de sus hijas, y cómo dieron vida a los erïlnet, los náelmar y los udhaulu.

Así, tras muchas aventuras y desventuras, termina El Jardín de Eierel, la mayor de las historias de la Primera Edad de Eïle. Porque habrá una segunda, pero eso, es otra historia.



martes, 7 de mayo de 2019

Cómo nos ha influenciado The Legend of Zelda





Hay decenas de videojuegos que han inspirado a escritores en sus historias. The Legend of Zelda es una de las más conocidas sagas y da la casualidad de que forma parte de la vida de nuestros escritores favoritos (bueno, los únicos que querían participar) Daniel A. D. Pérez y Albert C. Antúnez. Veamos en qué los ha influenciado a la hora de escribir sus historias.


¿Cuál fue el primer Legend of Zelda que jugasteis?

D: El primer Zelda que jugué fue el Ocarina of time. Todo un reto para un chaval que apenas sabía inglés. Pero me cautivó, y todavía podría escuchar la melodía de la pantalla de inicio durante horas.

A: El primero que jugué yo fué The legend of Zelda: a link to the past. Lamentablemente, no pude terminar este juego de la Super Nintendo ya que me lo habían prestado. En aquella época no había guías y me atasqué. Aún así pude experimentar esa libertad que tiene la saga para explorar tu entorno.


¿Cuál es vuestro favorito?

D: Mi favorito es el Majora’s Mask, secuela directa del Ocarina. Era un juego muy oscuro para el público al que estaba dirigido. Link se adentraba en un mundo paralelo a Hyrule en el que la gente estaba asustada por la amenaza de la luna que iba a caer sobre ellos. Horror, desesperación, tristeza e incluso muerte eran elementos que nos encontrábamos en el juego. Me encantaba percibir todo eso. Y para colmo, tenías que retroceder en el tiempo y volver a vivir todo aquello una y otra vez.

A: Mi favorito es Ocarina of Time, aunque Wind Waker también me gustó mucho. El Majora’s Mask lo dejé cuando se me acabó el tiempo a punto de matar el jefe final de una mazmorra. El concepto de las máscaras era brutal. Lo del límite de tiempo creo que va un poco en contra de la filosofía Zelda. Cuestión de gustos. :)


¿En qué ha influenciado la saga en vuestras historias?

D: Creo que ha ayudado a que me decante por una fantasía épica simplista y ‘amigable’. Es decir, hay escasas escenas de mucha violencia y nunca me he sentido atraído por la idea de elaborar una trama repleta de reinos, soberanos, traidores, héroes y mil personajes secundarios y protagonistas. No es necesario para crear una historia cautivadora y The legend of Zelda es una prueba, si miramos cada juego por separado.

A: Mi mundo tiene guiños a la saga Zelda, pero también a otros videojuegos. A mí sobre todo me ha influenciado a querer crear una historia que conecte con la gente.


¿Habéis hecho referencias directas a The Legend of Zelda? ¿Cuáles?

D: Uf, ¡veamos! En El Jardín de Eierel, son tres atalven (diosas) quienes dan vida a los habitantes del mundo, y una atalve (diosa) superior la que lo crea. Es similar a la historia de la creación de Hyrule. En Hay un lugar en el Norte el protagonista usa siempre una espada y un escudo en honor a Link, hay una tienda llamada ‘Máscaras felices’ medio destruída en una ciudad, y en cierto punto de la historia, uno de los personajes dice algo como ‘¿qué será lo próximo? ¿Jabalíes gigantes que escupen fuego?’ como guiño a Ganon. En El Jardín de Eierel - La cuarta Hija, aparecen los vânlail, una cuarta raza que creé en honor a los zora, porque siempre me han fascinado. En especial Mipha, del Breath of the Wild. Por eso hay una vânlail que se le parece mucho y cuyo nombre es Mihâra.

A: Las gallinas son el bicho más poderoso de mi mundo. Si has jugado a Zelda ya sabes de qué estoy hablando. Si no búscalo por internet. ;)

D: En sus muchas aventuras, Link tiene distintos objetivos, enfrenta diferentes enemigos… pero las gallinas siempre están ahí, siempre, jajaja.


Conclusión

Cualquier historia es válida para otorgar inspiración, ya venga de un libro, un cómic, una película, una serie o un videojuego. Al final lo importante es crear cosas que conecten o transmitan. La saga de Zelda es buen ejemplo de ello. ¡Que la trifuerza os acompañe!

martes, 30 de abril de 2019

Cómo crear el protagonista de tu libro (un personaje original e interesante)

  Crear un buen protagonista puede ser tan fácil como complicado. A veces nos sale sin más, a veces debemos darle unas cuantas vueltas. Lo que es seguro es que todos deseamos que esta persona que va acompañar a los lectores durante páginas y páginas sea original y lo más interesante posible. Por eso, a través de unas preguntas, de nuevo Daniel A. D. Pérez y Albert C. Antúnez intentarán aclarar este tema a través de su visión del mismo.

¿Cómo eliges el nombre de tu protagonista?

A: Pues voy a una página de nombres para bebé y… No, ahora en serio. Escoger el nombre es una de esas cosas que suponen un dolor de cabeza para el escritor. Personalmente me gusta hacer homenajes a personajes que adoro utilizando su nombre de pila y cambiándole el apellido. Súper original, ¿eh? Pero bueno, al final lo importante es que sea interesante la personalidad que le construyas. Tomar prestado un nombre evocador, darle un apellido que pegue en el contexto de tu historia, crear algo completamente nuevo. ¡Ese es mi modus operandi!

D: Yo sí voy a una página… pero de español-noruego. Solía traducir palabras españolas al noruego y usar esa palabra con algún añadido. Así que es posible que tenga algún personaje que en noruego signifique “cuchara” o “mesa”, jajaja. Pero últimamente prefiero sacar los nombres de mi cabeza, mezclando palabras de fantasía que ya conozco. Es complicado, por lo que en muchas ocasiones los personajes se quedan sin nombre durante mucho tiempo y mientras escribo los llamo asfdrgre o grthbtr hasta que quedan bautizados. Pocas veces me inspiro en el nombre de otro personaje y nunca uso nombres cuya existencia ya conozca. Es una de mis numerosas manías.

A: Ahora que comentas lo de traducir… Esa es mi otra técnica. Escribo palabras que describan al personaje en castellano y las traduzco a otros idiomas con el google traslator. Voy probando hasta que encuentre algo que suene bien. Así tengo personajes con apellidos en idiomas exóticos. :p

D: ¡Si es que la clave está en otros idiomas! Pero ahora que has mencionado lo de los apellidos, yo apenas los uso. Quizá porque me da mucho trabajo crear solo los nombres.


¿Cómo describes su apariencia?

A: Personalmente no me gusta describir mucho físicamente a los personajes. Soy de los que prefiere que el lector haga volar su imaginación. Me centro en lo que me encanta, describir cómo son los personajes por dentro.

D: Yo lo siento por el lector, pero si Paco es moreno, es moreno, jaja. Normalmente hago una breve descripción física del personaje (cuanto menos importante el personaje, más breve), y añado detalles según transcurre la historia. Por ejemplo -¿En serio? -dijo Paco, mirando a Juanita con sus ojos azules.


¿Y su personalidad?

A: Yo los protagonistas necesito conectarlos a algo de mi propia personalidad. De esta forma consigo que tengan una voz única. Luego moldeo esa voz utilizando las características y el contexto propio del personaje. Es un proceso bastante visceral y cuesta llegar a donde quieres, pero al menos te aseguras que tus personajes sean auténticos.

D: Yo también siento esa necesidad de conectar a los personajes con algo que tenga dentro, sobre todo con los protagonistas. Pero suelo exagerar esas cualidades o añadir otras que no tenga, para dar variedad. En cuanto a describirlas, lo hago más o menos de la misma manera que el físico, sobre la marcha. A lo mejor, de pronto decido que a Paco no le gustan los perros cuando se entera de que Juanita tiene uno, porque de pequeño uno lo mordió mientras robaba en la huerta del vecino. Ya sabemos que a Paco no le importa robar si tiene que hacerlo y que no es amigo de los animales.


¿Qué hace a un personaje original e interesante?

D: Esto es muy relativo, pero para mí, la originalidad reside en evitar los grandes clichés, y si se usan, pues darles un enfoque diferente. No sé, el pinche de cocina que se convierte en rey está muy visto, al igual que protagonistas que lo hacen todo bien. En mi opinión, que tengan defectos y que dependan de otros personajes para continuar es bueno. Y es interesante que vayan evolucionando, aprendiendo, cambiando y actuando en consecuencia de aventuras y desventuras, del resto de seres vivos que se cruzan. Pero siempre manteniendo su esencia. Es genial cuando llegas al final de una historia y piensas “qué lejos ha llegado, después de tantos problemas”.

A: No sé. Supongo que lo de la originalidad depende del bagaje de cada uno. Se ha escrito tanto que “ser original” casi depende de que te lean a ti antes que a otro. ¿Puedes hacer algo totalmente experimental? Claro. ¿Eso te asegura que otra persona en el mundo no lo haya hecho ya? No. Así pues pasemos a lo de interesante. Vamos a poner como ejemplo un personaje poco original que resulta interesante. El Dr. Gregory House utiliza la base de Sherlock Holmes en otro contexto. ¿Resulta interesante? Sí. Sherlock ya lo era, pero darle varias vueltas de tuerca ha resultado en un personaje genial.


Conclusión

No hay una única forma de escribir, tampoco una forma correcta. Sacar lo que uno lleva dentro y conectar con otras personas es a lo que aspiramos todos. Al menos, a lo que aspiran nuestros dos escritores. Esta es nuestra visión de cómo crear protagonistas, ¿nos cuentas la tuya?

martes, 20 de febrero de 2018

Cómo ser un escritor de éxito




¿Quién no desea vivir de la escritura y pasarse los días tirado en la cama derramando letras en archivos de word para ganar una pasta por ello? ¿Eres tú quien tiene esa ambición, y por eso has venido a este artículo, deseando las claves del éxito? ¡Pues felicítate por ello! Aquí descubrirás lo que importa para convertirte en un escritor de éxito puro, y sin una larga e insulsa introducción en la que se cuele una indiscreta publicidad sobre mis obras, porque yo soy así, de dar consejos como quien alimenta patos. Así que presta atención a esta lista a modo de cuenta atrás, porque en el último punto estallarán todos tus sentidos. ¡Adelante! Para empezar a ser un escritor de éxito, necesitas…


7. Escribir

Sí, bueno, esto está aquí por quedar bien. Hace un poco de falta para anunciar lo que has hecho por las redes sociales, claro, que si tal es la parte más importante de este apartado. Aunque basta con algo ingenioso que luego puedas copiar y pegar hasta la saciedad. Por suerte twitter solo permite 120 caracteres, así que es perfecto si esto tan secundario como escribir no te agrada demasiado. ¡Arriésgate y dale caña a los dedillos! Pero solo un poco, que no sería bueno acabar desarrollando síndrome del túnel carpiano… Eso nos obligaría a dejar la escritura de inmediato, por supuesto, ya que es menos importante que nuestro bienestar, hasta que desarrollen un sistema que permita escribir con el pensamiento. Pero es que las tecnologías van demasiado lentas… ¡y pensar que antes se escribía con papel y tinta, qué locura! Es normal que no haya ningún "trendin raiter" de esa época. Pero tú puedes dedicarle un ratillo cada día, y sin duda con eso irás tirando hasta que llegue el ansiado éxito.


6. Buena ortografía y gramática

En su justa medida está bien, pero no es muy requerida. Total, un buen escritor que se precie es libre pensador, y ya si eso se paga a otra persona para que meta las narices de manera gratuita en nuestro trabajo, perdón, ya si eso le pagamos a alguien para que lea nuestro curro y además nos señale errores y… vaya, perdón otra vez, ejem, adquirimos los servicios de un especialista en ortografía y gramática (lo cual clarísimamente no somos nosotros, los escritores) que se dedicará concienzudamente a limpiar lo que a nosotros nos da pereza. Los escritores somos como gallinas, ponemos los huevos y ya está, que los fría y se los coma otro, ¿no? Pues eso. Además, todo esto de la ortografía y la gramática está sobrevalorado, lo que importa es transmitir con las palabras. Di quesi campeon, tu saves que bales mas que to ezo. Por cierto, cambiando de tema, ¿te imaginas que alguien te presentara el postre más delicioso del mundo, pero que estuviera salpicado de mierda? ¿Qué harías? Yo, desde luego, lo tiraría y le pegaría fuego como si fuera un libro lleno de faltas de ortografía, digamos, pero es solo mi opinión, la cual no tiene absoluuutamente nada que ver con lo que hablábamos. Sigamos, pues.


5. Originalidad

Vamos subiendo el listón, aunque esto también es un poco secundario. Si ya todo está inventado, ¿para qué esforzarse en tratar de inventar? Con lo fácil que es coger una situación de otra historia, cambiarle un poco los nombres a los personajes y si tal la ubicación también, y lanzarse a escribirlo. Además, a los lectores les satisface saber lo que va a ocurrir en cada momento, les otorga una sensación de divinidad que les hace creer que son más inteligentes que tú (solo lo creen, pero no lo son ya que han pagado por leerte). A mí me encanta coger un libro y saber cómo va a terminar solo leyendo la sinopsis; y ya si la portada ayuda un poco ilustrando la resolución de un momento clave, mejor. Eso me motiva a comprar hasta dos ejemplares para multiplicar esa sensación de sapiencia que no exaspera en lo más mínimo sino que provoca placer. Así que, la originalidad, en su justa medida: a gotitas, como la salsa en esos platos delicatessen que solo sirven para aumentar el hambre y desperdiciar ingredientes; al fin y al cabo nosotros no queremos llenar a nadie, sino dar un breve buen sabor a cambio de billetazos. 


4. Sentido común

No sé ni por qué pongo esto aquí, tan cerca de las cosas importantes de verdad. Bueno, porque hace falta, es cierto. Hace falta sentido común para saber a quién le vas a vender tu libro… ¡A todo el mundo! Eso de separar grupos por intereses y edades es una falacia, tú intenta venderle tu libro a todo aquel que respire como si fuera agua y listo, éxito asegurado, sobre todo si es una interesantísima autobiografía que tú has escrito a medias y otro ha corregido. Pero de autobiografías ya hablaremos otro día, y también de otros usos extraños para el sentido común. Usos extraños como el de estructurar bien la historia, prestar atención a los detalles, documentarse y demás fruslerías de tiquismiquis que sobran con nuestra brillante originalidad y fabulosa ortografía y lo’tro que fuera que iba después. Bah, pasemos ya a lo bueno. De hecho, si estás empezando a leer desde aquí, serás un escritor de éxito igualmente, así que presta atención, que llega el riguroso TOP 3.


3. Amistades

Oh sí, un punto importante en este y en otros aspectos de la vida. Porque una simple amistad de jijí, jajá, nos puede llevar a un puesto de funcionario del Estado. Pero nosotros estamos moralmente por encima de esa chusma, somos espiritualmente superiores y más humildes que esa bazofia. Lo que nosotros anhelamos es llenar los hogares del mundo con nuestros libros ortotipográficamente corregidos por un profesional y compensar el sablazo de sus servicios con billetes, billetes y más billetes. Si luego los invertimos en vicios u ONGs (o un equilibro mediáticamente correcto) no importa, lo mereceremos después del sacrificio de escribir. Pero en fin, que me desvío… ¡haz amigos! Recuerda, sin embargo, desechar a los coleguitas del barrio o a los primos que, aunque estarían dispuestos a comprar tu libro si se publicara, no trabajan en una editorial. No, los que interesan son los que curran ahí dentro, a poder ser que dirijan el cotarro. Así, aunque hayas escrito cien páginas en las que solo se lea “teta, culo, caca, pis” tendrás una publicación asegurada ¡por el poder de la amistad! Ya sabes: busca en internet las ubicaciones de las editoriales más cercanas (da igual si juegas a dos o tres bandas, aquí se trata de tener éxito, no de hacer amistades de verdad), entra en los perfiles de facebook o cualquier otra red de sus directores, averigua sus gustos y locales frecuentados, y preséntate en uno de ellos sabiendo de qué hablar. Esto, amigos míos, es el auténtico estudio de mercado. ¡No obstante! Si acaso naces teniendo como familiar a uno de estos jueces del mundo de la literatura… ¡no necesitarás ninguna amistad! Lo tendrás todo hecho, porque papi será el hermano del editor, o mami su tía, o tu primo Bonifacio el cuñado de la hermana de uno de ellos. ¡Con esto tendrías el camino hecho hacia las publicaciones y el verdadero éxito! Y ahora pasemos al segundo punto más importante.


2. Fama

Así es. Esto es más importante que las amistades, aunque no es el punto supremo, no. Puedes ser famoso y no tener ni una sola persona que realmente quiera saber cómo eres, como pasa con miles de personajes de internet y la televisión, pero eso importará una mierda porque tú has venido al mundo a ganar dinero con tus libros, no a hacer amigos (a no ser que sean editores, las personas más amigables del mundo). Sube un par de vídeos estúpidos a internet o salva a un gato y grábalo para que salga en las noticias, así podrías conseguir el impulso que necesitas. Mira si no a todos esos de Youtube, a las exmujeres de tal o cual machango o al ladrón retirado que ahora dice ir de buenas: les basta con decirle a alguien que sepa escribir lo que tiene que hacer ¡y listo! Otra fuentecilla de ingresos que a los pobrecitos, con tantos gastos, les viene muy bien, y otro bestseller en las estanterías del Carrefour. Pero tú no quieres ser el que escribe sus biografías, quieres ser el que se sienta a decir lo que hay que escribir mientras te comes un corneto o buscas en tu nariz la creatividad que nunca has necesitado. ¡La fama es lo que hace al escritor, no el escritor a la fama! Pero si hay algo que hace a las dos cosas a la vez, es…


1. ¡El dinero!

¡Por supuesto! ¿O acaso no da la felicidad? El que diga lo contrario, es un papanatas. Con dinero, entonces sí que no tendrás que preocuparte de lo que escribas, como si dejas un churrasco de tinta y un par de caricaturas, ¡dará igual! Porque el dinero te permitirá comprar publicidad engañosa, y luego será cosa de sentarse a esperar. Pero, espera un momento, porque hay más. Sí, sí, porque si además lo utilizas para ganar fama, multiplicarás tus ganancias. Derrocha unos cuantos miles en un fiestón lleno de drogas y polémica, compra más coches y ropa que nadie, asegúrate de llamar la atención… ¡y entonces lo tendrás! Miles de seguidores por aquí y por allá, infinitas cabezas huecas que comprarán tu libro aunque solo sea por “ver que mierda ha escrito este”… cuando ni siquiera lo habrás escrito tú. ¿Acaso no es este el sueño de cualquier escritor? Son pocos los elegidos y las elegidas que han llegado a esta cúspide, y no voy a poner nombres, porque, sintiéndolo mucho, soy un cateto que no conoce a estas célebres personas, no es que me importen una puta mierda y por eso no me he molestado en buscar, claro. Si tienes unos padres adinerados o… si tus padres tienen mucho dinero, ya sabes, ¡es que has nacido para ser escritor! Que suerte la tuya, haber llegado al mundo con tan fabuloso don mientras que otros miserables quieren llegar a tu posición con esfuerzo, sin amigos, sin dinero, ni gente que curre por ellos, ¡ja!

Gracias a esta fabulosa guía, ya sabes lo que necesitas. Puedes arriesgarte a robar un banco e ir así directamente al punto del dinero. Total, como estamos en España, si acaso te pillan te caerán unos pocos años de cárcel (y ya de paso tendrás un bombo mediático increíble por culpa de tu hazaña), y cuando salgas te encontrarás con una legión de admiradores que pagarían hasta por la roña de tus zapatos. ¡Resulta que este es un país increíble para ser un escritor de éxito! ¿A qué esperas entonces? Yo ya te he dicho cómo dar los pasos, pero solo tú puedes empezar a darlos, futuro o futura escritor/a de renombre.

P. D. Este artículo tiene una gran carga de sacarsmo y criticismo. No tomar en serio. Por si acaso.

P. D. 2 Si solo lees los títulos de los párrafos e ignoras los números, descubrirás que, de arriba abajo, están realmente ordenados por lo que pienso que es importante. Mola, ¿eh?

sábado, 31 de diciembre de 2016

Una reflexión de 2015

   Aunque sepas lo que deseas, aunque sepas qué dirección quieres tomar y qué cosas quieres, qué cosas no, siempre habrá una excepción. No importan las listas de deseos, los sueños de perfección ni los anhelos, al final, querrás aquello, querrás tener lo que menos esperabas mirar. Porque no eres tú quien elige, no son tus dedos escribiendo cualidades en un papel, no son tus sueños despiertos ni las opiniones que te muestran una u otra opción; tú no eres quien toma esa decisión. Y cuando ves que quieres tener la pieza que no encaja, cuando sientes que te duele soltarla, cuando crees que lo menos importante es el puzzle que eres tú y olvidas la perfección, piensas que sientes amor. Entonces intentas abandonarla, tratas de escoger entre los argumentos y olvidar por mucho que pesen los recuerdos, pero lo que ignoras es que pesan tanto por su valor. ¿Para quién tienen tanto valor, dirás? No para ti, que seleccionas y describes, sino para el corazón. Solo en él está lo que de verdad quieres, lo que quieres más allá de listas y puzzles, de sueños y similitudes; más allá de las razones y del sentido común, allá… donde descubres el puro amor. 

jueves, 29 de diciembre de 2016

Pequeño poema escrito en noviembre de 2014

Mecido en aguas muero de sed,
arenas del tiempo desgastan mi cuerpo
lo muerden, lo cortan, lo secan por dentro,
y en esta tormenta habré de perecer
hasta que a mí lleguen tus labios
y en ellos me pueda guarecer. 

sábado, 29 de octubre de 2016

Opiniones como espadas

   La inmensa mayoría de personas tratan sus opiniones como si fueran espadas, y a los demás como si fueran monstruos. No hay más que ver cualquier intercambio de ideas en un medio cualquiera para entender lo que digo. Alguien muestra su espada, muy orgulloso de ella, y enseguida llega otro bárbaro a hacer que choquen los aceros. Así comienza una contienda violenta, de gritos y golpes que al final se dan con algo más que esas hojas metálicas.

   También hay quienes balancean sus espadas de un lado a otro, cortando el aire, haciendo movimientos que creen controlados. Pero no son conscientes de que en el fondo son armas, y que si alguien pasa cerca, puede acabar herido, incluso donde el espadachín piensa que no le podrían herir. Por que sí, las opiniones son armas, o al menos hoy en día se pretende que tengan esa función.

   A mí me gusta considerarme un caballero, yo muestro brevemente mi opinión, y enseguida guardo mi espada. Porque estoy seguro de ella, y la conozco tan bien que no necesito zarandearla de un lado a otro para que todos la admiren, ni siento la necesidad de imponerme a nadie en un duelo que no sirve para nada. Y si resulta que, de algún modo, mi opinión es errónea, regreso a la herrería y afilo más mi arma. Pero nunca sin herir ni tratar a los demás como monstruos. Porque no lo somos, ¿o sí?

martes, 18 de octubre de 2016

Plata y oro (escrito en 17/11/2014)

La plata se fundiría con el oro
si la Luna en la oscuridad
bañara de luz tus cabellos.

Las estrellas conocerían su fin
si en la noche miraras al cielo
pues deslumbrarías su fuego.

Y la lluvia no volvería a caer
si tumbaras tu espalda en el suelo
porque la tierra no volvería a beber
más que el dulce aroma de tu cuerpo.

Los pétalos se arrancarían
de las flores, arrojándose
a un viento de suspiros,
volando en susurros míos
hacia donde estás,
en busca de un abrazo
que yo no te puedo entregar.

Porque si te lo diera,
si mi piel encontrara tu calor,
moriría hasta la última flor
y la lluvia sería tormenta,
tormenta de fuego
y caída de estrellas,
lamento de Luna
y desangre de Sol;
el funeral del mundo,
pues no habría
otro más hermoso
que tú y yo.

sábado, 24 de enero de 2015

Una reflexión al estilo Ted Mosby



A veces, os daréis cuenta de que hay muchas cosas a las que teméis y otras que os parecen imposibles de conseguir, pero lo ignoraréis porque no tenéis razones para mirarlas más tiempo. También habrá ocasiones en las que encontraréis cosas que queráis, cosas que de solo imaginarlas en vuestra vida, os harán sonreír como idiotas sin miedo al ridículo. Pero, ¿qué haríais si esas cosas estuvieran más allá de vuestros temores, detrás de la línea de lo que siempre os ha parecido imposible hacer? ¿Dejaríais de mirarlas porque tendríais que cruzar terrenos que os hacen temblar como un niño asustado? ¿Os volveríais atrás, renunciando a algo hermoso solo por comodidad, por cobardía? No, iríais a por ellas, incluso con los ojos cerrados. Olvidaríais cualquier miedo y os lanzaríais a la oscuridad, saltaríais al vacío, y esa sería la prueba irrefutable de que lo que hay más allá, es algo que queréis de verdad. Y entonces, cuando lo alcancéis, tanto como si se desvanece como si no, os daréis cuenta de que habréis conseguido algo más importante que aquello por lo que habéis luchado: aprender a luchar.

lunes, 19 de mayo de 2014

El autómata



 Hubo un tiempo en que existía un autómata, un autómata distinto a los demás. No lo era porque destacara, o porque tuviera alguna habilidad, sino porque se expresaba, porque su rostro no era una placa tallada, en oro, en bronce o en plata. Podía mostrarse triste o alegre, podía silbar, podía llorar, podía hacer muecas o enfriarse en la seriedad. Mas no era su don algo que tuviera valor. En su mundo de autómatas reinaban las caras que ocultaban, no las que mostraban. En su mundo de autómatas las cosas como él no se podían entender, infundían temor, desconcierto, una nube de prejuicios envenenada en la incomprensión. Pero él no entendía por qué, por qué aquello tenía que suceder.

 Su coraza, además, no brillaba. No tenía joyas engarzadas ni un diseño de última gala. Portaba, entonces, una apariencia de escaso valor. Y gracias a ella andaba con discreción, observaba, pero no llamaba la atención pues todas las miradas le sobrevolaban, ignorantes del tesoro que guardaba en su interior. Allá donde otros poseían cadenas de engranajes que bullían en la negrura del aceite, él blandía un corazón. Era un motor distinto, frágil pero repleto de un confortable calor, impredecible, pues era guiado por el sentir del amor, del honor, del respeto y de la comprensión.

 Pero sentir no estaba programado en los autómatas de serie, eran rostros de única expresión e intereses prediseñados. Por eso aquel autómata se sentía desubicado, sentía su corazón como una carga y sus sentimientos como una maldición. Así pues los llevó de un lado a otro a través del tiempo, y forjó recuerdos, los arrastró por calles empedradas de vacías miradas pero no halló jamás la luz, el calor que tanto anhelaba.

 Caminó de norte a sur, fue desde el este hasta el oeste, pero nunca regresó, nunca pudo ser la marioneta inánime que fue una vez, el autómata inconsciente que no cargaba un corazón. Y con tal anhelo se perdió, se adentró en parajes ocultos por nieblas heladas de llanto, a través de árboles sin expresión, fríos, sin un lugar donde ir, solo el deseo de dormir. Y a ellos los envidió.

 Nunca regresó de aquellos bosques donde se abrigó con la soledad, aquella prenda forzada que al final de todo aceptó. No volvió a andar entre los autómatas, nadie volvió a ver su expresión, su existencia, su vida oxidada, condenada por la espera de una luz que jamás abrazó.  

Cómo crear un antagonista: el villano perfecto

Siempre tenemos que encontrarnos con el malo de turno, ¿no es así? Un personaje que nos hace sentir desprecio, angustia, a veces admiración ...