Animated Turtle
Mostrando entradas con la etiqueta escritura. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta escritura. Mostrar todas las entradas

miércoles, 2 de septiembre de 2020

Así lo escribiría yo - Ser original en la fantasía


«Tengo el don de la escritura», dijo el que también tenía el de la humildad. 


¿Qué es ser original, qué importancia tiene? Eso depende de lo tiquismiquis que cada cual sea. Yo, por suerte, lo soy, ¡y mucho! Pero si dejo la intensidad de lado y soy justo, diría que la originalidad es tratar de evitar en lo posible los elementos creados por otros. Lo que no es posible es evitarlos en cada párrafo, ni siquiera en cada página, por lo que no es bueno obsesionarse con esto de intentar ser original. Las claves de la escritura son muchas, y no solo esta, pienso yo.

¿Cómo intento ser original yo, entonces? Pues para empezar, invento todos y cada uno de los nombres de personajes y ciudades, ya que escribo fantasía. Como lector de este género, no me gusta encontrar nombres comunes; para mí es un punto negativo porque no tiene sentido encontrar nombres de nuestro mundo en otros. Lo siento, pero si tu historia se desarrolla en el reino de Ayhasamiria y el héroe se llama Paco, pues me dará un bajón y seguramente le tendré asco a Paco, al igual que me pasó con Simón en "Añoranzas y pesares". Simón, en serio, vaya mierda de nombre ese nombre me desagradó de tal manera que jamás llegué a apreciar al personaje, aunque no fue solo por eso. Desgraciadamente, crear nombres tiene a veces su complicación, pero yo la prefiero a usar los que otros ya han inventado. ¿Conoces la satisfacción de buscar en Google el nombre que has creado para obtener 0 resultados? Cero resultados entre billones de webs; para mí eso es maravilloso. Sin embargo, muchas veces he inventado un nombre que ya existía, lo cual me ha hecho sentir decepcionado. Aunque siempre que no pertenezca a algo muy conocido o a una empresa (pues podría provocarme problemas legales) lo dejo, aunque jamás toleraría llamar Jack a un personaje importante o Tokio a una ciudad, ugh. 

Así que, ¿cómo invento los nombres? Depende de la historia. Estoy utilizando nombres de deidades y ciudades celtas para la historia que estoy escribiendo en la actualidad. Ojo, no copio esos nombres, sino que uso palabras que tengan sonidos similares o que salgan de la combinación de otras dos. Me sorprendí al leer la lista de deidades de las diferentes culturas celtas, porque vi muchas similitudes con nombres en historias de fantasía... así que no soy el primero en consultar esto. En otra ocasión usé palabras noruegas; traducía "cuchara" o "mesa" de nuestro idioma al noruego y hacía algunos cambios. Espero que esos libros nunca los lea una persona de ese hermoso país, jajaja. Y muy de vez en cuando, los nombres me vienen sin más. Pienso en personajes o ciudades que ya conozco, deseo una palabra que tenga un sonido similar, y ¡puf!

Eso sí, cuando creo una palabra que tenga un sonido similar a una que ya existe, intento no ser descarado. No llamaría Ghondor a una ciudad, la verdad. ¡Eso me parece muy cutre! Me recuerda a "Añoranzas y pesares" otra vez (menuda publicidad le estoy haciendo), donde había una cultura que era una más de tantísimas imitaciones de los vikingos. Bueno, pues una vez uno de los personajes juró por el Martillo de Dror y la verdad es que me hizo mucha gracia. El escritor podría haberlo dejado en Thor, la verdad.

En fin, quería escribir un artículo sobre la originalidad, y ya llevo un montón de párrafos sobre los nombres. Así de maniático soy, dándole importancia a algo tan pequeño que la mayoría de personas que escriben se pasan por el forro. ¡Pero la originalidad no va solo de nombres! Otra de mis obsesiones es pararme siempre a pensar qué esperaría el lector que ocurriese a partir de una situación A o B. Por ejemplo, yo me lo planteo así (teniendo en cuenta que escribo fantasía): 

Situación: Paco se ve rodeado por tres individuos que desean violentarlo. 

¿Cuáles son las opciones obvias? A) Lo violentan. B) Echa a correr y escapa. C) Alguien aparece de la nada y lo salva.

Mi mente piensa: Las opciones A y B son caminos sin aparente salida argumental. La C está muy vista. Debo encontrar una que lleve a algo más.  

Opción D: Uno de los individuos aprovecha que los otros dos están distraídos para atacarlos y los vence con ayuda de Paco. Después le revela su historia y así le da algo que hacer a este tunante.

Mi mente: "Eso es una mierda". ¿Y si tomamos la opción B y mientras huye se tropieza con algo o alguien? De ese modo, si no lo hubieran atacado, no habría huido. Y si no hubiera huido (además de sufrir cosas desagradables) nunca habría conocido a Juanita. 

Y de esta manera empiezo a meditar sobre las situaciones y a hilar, buscando siempre lo inesperado, cosa que ahora no tengo ganas de hacer con un ejemplo tan chabacano, en el que seguramente no me decantaría por ninguna de las opciones que escribí, sino por otra nueva. Me gusta mucho jugar con los "si aquello no hubiera pasado, esto no habría sucedido", incluso cuando se trata de situaciones separadas por centenares de páginas. Siempre intento que todo ocurra por algo, aunque no crea que en la vida real sea así. 

También intento pensar que es normal que lo que escribo me parezca predecible, porque yo soy el autor. Quien esté leyendo no tendrá ni idea, y podría sorprenderse incluso donde yo ni me he esforzado. 

Los finales de las historias son las partes en las que intento ser más original. No me gusta que el final se vea venir, sino que haya un giro o que emerja una posibilidad en la que nadie había pensado demasiado. Como escritor, no me gusta ir dando pistas de todo lo que va a suceder, porque pienso que no tiene sentido contarlo todo si los personajes no lo saben todo

Y en fin, para acabar, también me gusta crear las criaturas (muchas veces me baso en pokemon para esto, jajaja). A veces cohabitan con animales comunes, a veces no; depende de la historia. También me gusta añadir mis propias razas y a veces cambiarles el nombre y ciertas cualidades a las existentes. Jamás tendré hobbits y drows, pero sí alvits y elfos oscuros (un nombre inventado y otro común). Los elfos, los enanos, y los orcos, siempre los dejo tal cual son (al menos en el universo Elder Scrolls), aunque añado variantes. También tendré especies propias, y otras muy poco usadas en lugar de seguir explotando a los minotauros, unicornios y centauros. Lo mismo va con las culturas y diferentes etnias; ¿cuántas habrá ya basadas en los vikingos? Por favor, déjenlos ya en paz, hay muchas más culturas en el mundo esperando a que nos basemos en ellas. ¡Aunque, mejor aún, podemos crear las nuestras! (Habla el que hace poco escribió sobre un pueblo basado en los celtas). 

¡Ah, sí, casi olvido mencionar los títulos de las historias! Jamás usaría "Las crónicas de" o cualquier otra fórmula repetida. Me gusta pensar en cosas cortas y que en mi cabeza suenen bien. 

Hasta aquí el artículo. No sé si mi visión de la originalidad servirá de algo o no, pero me gustó escribir esto. Si a ti también te gustó algo, genial, si no, también. Yo no dicto, solo cuento cómo lo hago. 

miércoles, 29 de julio de 2020

Así lo escribiría yo - Empezar una novela

(Texto de "El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha", imagen del disco "La leyenda de la Mancha" de Mägo de Oz)

Escritores: seres humanos que tras escribir uno o quizá dos libros, se dedican también a escribir artículos diciendo cómo deben hacerse las cosas. Nunca olvidan largas introducciones de relleno en las que suelen dejar caer algo sobre sus propios trabajos. Supongo que no soy un escritor, porque intento no hacer eso.

La primera vez que quise empezar a escribir una novela, miré en internet cómo hacerlo. Craso error. La web está llena de "expertos" que dirán cientos de cosas, pero la verdad está en los libros. Así que fui a mi estantería y miré el comienzo de los libros de fantasía que tenía. ¡Menudo alivio! Comenzar no es tan complicado; de hecho, creo que se puede hacer como a cada uno le dé la gana. Y eso hice yo, porque más o menos tenía una idea a pesar de que no estaba seguro de que estuviera bien.

Ahora considero que no tendría problemas en empezar cualquier novela. Soy de los que lo hacen por el prólogo, claro está, aunque a mí me gusta utilizarlo para presentar el gran escenario y enlazarlo con la historia verdadera... Soy un clásico, pero es lo que también me gusta como lector. Por ejemplo:


Prólogo 


Paco extendió el mantel rojo de su difunta abuela sobre la mesa. Puso platos, cubiertos y vasos ante cada una de las cuatro sillas y fue a la cocina en busca de la comida. Esperaba que sus amigos la disfrutasen y que juntos pudieran reír y olvidarse de las vicisitudes de aquel día. Paco era un hombre trabajador, poco sociable y por ello marcado como "el calladito", aunque estaba a gusto con ello. Sus amigos lo comprendían y conocían bien, aunque por desgracia, eran imaginarios. Y mientras Paco cruzaba el umbral de su cocina, unos ojos reales observaban desde una esquina.


Capítulo 1 


La cena había sido todo lo que Paco habría deseado, y ahora dormía con el estómago lleno de pasta y albóndigas, la comida perfecta antes de irse a dormir. Pero su apacible sueño fue interrumpido por una caricia, y al principio se sintió como en uno de aquellos siete días en los que tuvo novia. Pero no, él sabía bien que aquello había pasado hacía años, por lo que abrió los ojos, alarmado. Había alguien allí y se asustó.
   -¿Quién eres? -preguntó con la voz aguda por el miedo, ocultándose bajo la sábana.
   -Soy tu mayor temor, y también tu única esperanza de ser mejor. De ser tú -dijo una voz gutural.
   Bla, bla, bla, ya me cansé de pensar.

Algunas personas (escritoras o lectoras) prefieren empezar por la acción, o sea, por Paco siendo despertado. Yo ya lo he dicho: a mí me gusta más lo clásico, preparar la mesa, con sus manteles y cubiertos antes de servir la comida. Empezar por la acción me parece comenzar por el postre, porque al final vas a tener que poner la mesa también, y con el estómago lleno.

Hasta el momento no conozco ningún comienzo de libro que no me guste. Reconozco que alguna vez he comenzado alguna historia con cierta acción, pero también descripción. Podría decir que es una mezcla de ambas cosas, y quizá mi manera preferida de empezar una historia. He visto libros de pura descripción al inicio, y no me han molestado en absoluto. Siempre recordaré con cierta sonrisa el prólogo de "El Señor de los Anillos", donde incluso nos dedican un apartado para hablar de la hierba  que fuman los hobbits, ¡ja! Tolkien no temía al qué dirán, y hoy en día sigue siendo y será siempre un referente. Es un temor del que pienso que deberíamos desprendernos, pero tampoco volviéndonos unos inconscientes. Creo que la principal pregunta a hacerse es: "¿me gustaría leer esto?" Si la respuesta es un sincero , adelante. Pero hay que bajarse del ego para reconocer esas ocasiones en las que por dentro se piensa en un no.

Otra cosa en la que me gusta pensar, aunque es una tontería, es en que la primera frase suene genial, sin llegar a ser pomposa ni estúpida. ¿Quién no querría que la  primera frase de su libro se hiciera memorable, como aquel En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme? Para ello hay que pensarlo bien, si acaso te importa esta parte. A mí sí, la mayoría de veces, al menos.

Por tanto, pienso que es sencillo empezar una novela. Solo hay que empezar a escribirla tal como se la contarías a alguien, o a ti mismo/a. Ya habrá tiempo de corregirla más adelante, de quitar, poner o cambiar cosas. Suelo acordarme de una de las pocas cosas útiles que aprendí en el instituto: introducción, desarrollo, conclusión. Eso lo aplico a las novelas, aunque la introducción sea un capítulo, el desarrollo 40 y la conclusión uno. Y hasta aquí este artículo sobre cómo hago yo esto de comenzar una novela. A cada persona le corresponde un inicio diferente, dependiendo de qué vaya su historia y de sus deseos. Así que aquello que te guste de este artículo, lo tomas; lo que no, lo dejas.


jueves, 16 de julio de 2020

Así lo escribiría yo - Describir personajes



Escritores: seres humanos que tras escribir uno o quizá dos libros, se dedican también a escribir artículos diciendo cómo deben hacerse las cosas. Nunca olvidan largas introducciones de relleno en las que suelen dejar caer algo sobre sus propios trabajos. Supongo que no soy un escritor, porque intento no hacer eso.

La primera vez que describí un personaje importante lo hice con una parrafada, tal cual. Describí su aspecto físico y el por qué de algunas de sus características (delgado porque le gustaba correr, pálido porque solía cubrirse todo el cuerpo...). También describí su personalidad y lo enlacé con lo que estaba sucediendo en aquel momento. ¡Todo esto ocupó unas 395 palabras! Un "rápido" ejemplo:

María entró en la oficina del paro y vio a un hombre sentado frente a la puerta que acababa de abrir con una mano pequeña cuyas uñas había pintado ayer a las 21:43 de la noche con un nuevo color carmesí comprado en la tienda más cercana a recomendación de su peluquera. Pero el nombre de aquel hombre era Paco (¿cómo demonios sabía esto María?) y parecía mayor que ella. Su mirada estaba perdida en las baldosas azuladas que alguien había limpiado hacía poco y aún despedían cierto aroma a lejía. Paco llevaba una camisa de botones azul, aunque los dos más altos estaban desabrochados, dejando ver una pelambrera negra como un mar de chapapote estorbado por algunos trazos de blancura. Negros eran también sus cabellos, al igual que la perilla y las pestañas que en aquellos momentos ocultaban el marrón de sus ojos cansados. Vestía además unos pantalones vaqueros del mismo color que la camisa, pero más oscuros, y unos mocasines marrones. María pudo ver sus calcetines blancos, pues al estar Paco sentado y encorvado, con los robustos brazos apoyados sobre las rodillas, subían sus perneras. Bla, bla, bla. María lleva ya diez minutos observando a Paco desde la puerta de la oficina del paro. Esta es una sensación que prefiero evitar.

Sin percatarme de ello al principio, me sentí muy cansado cuando describí a aquel primer personaje de esta manera. Lo supe cuando llegó otro personaje importante y, con ello, su descripción. "Yo no voy a describir a cada personaje de esta manera", me dije; y eso hice. A partir de entonces, comencé a utilizar una descripción más breve, añadiendo después algunos detalles mediante acciones o reacciones del personaje. Se puede decir que Fernando es tímido sin decir "era tímido" si lo mostramos bajar los ojos ante la mirada coqueta de Manolo, por ejemplo. Bueno, como todavía hay espacio para escribir un poco más, voy a intentar reproducir la situación de antes con una descripción más activa, a ver si sirve de ejemplo.

María entró por la mañana en la oficina del paro y vio a un hombre sentado y con la cabeza agachada. Cerró la puerta y buscó donde sentarse, devolviendo los ojos a aquel sujeto después. Los cabellos eran negros y el cuerpo robusto. Vestía una camisa azul claro de botones y los pantalones eran de un tono más oscuro, los zapatos eran marrones. María dejó de observarlo y se miró las uñas, comprobando que no habían perdido su tono carmín. No sabía si era por el olor a lejía que flotaba en aquella sala, pero no le gustó la visión de aquel hombre y decidió evitarlo. 

Y ya está. Con la mitad de palabras, he dicho incluso más que en la descripción anterior, creo yo. Al menos, María no se pegó diez minutos observando a Paco desde la puerta, y hay espacio para que ocurran más cosas. Por supuesto, esta es la manera de describir que me gustaría usar más a menudo, no la que uso siempre. Confieso que la última vez que describí a un personaje que me entusiasmaba, solté la parrafada del siglo. ¡Pero qué le voy a hacer! Me esfuerzo en agradarme a mí mismo más que a ninguna otra persona, y ese personaje era (y sigue siendo) alguien especial.

También me gusta tener en cuenta que no me parece necesario decirlo todo de un personaje desde el principio. Al igual que nosotros no conocemos a los demás (ni a nosotros mismos) desde el comienzo, sino que lo vamos haciendo con el tiempo y las cosas que pasan, así pienso que deberíamos presentar también a los personajes. Y si alguna vez pienso que estoy omitiendo detalles importantes, recuerdo que Tolkien jamás habló del color del pelo de Legolas. Sí, sí, el elfo rubio que vimos hacer tantas cosas en las películas; pero, ¿quién dijo que era rubio? A lo mejor tenía el pelo azul.

Para terminar, la longitud de mis descripciones suele ir de la mano de la importancia que yo le doy al personaje... aunque no podemos decidir quiénes importarán más a los lectores. Pero, ¿importa en verdad eso? Depende de para quién escribamos. Por eso pienso que es bueno encontrar un equilibrio. ¡Igualdad de descripciones para todos!

Así que al final, las descripciones serán como a cada escritor o escritora les parezca. Esta es solo la manera que yo tengo de describir a los personajes, pues no soy quien para dictar cómo deberían hacerlo todos.

miércoles, 1 de julio de 2020

Así lo escribiría yo - Llevar un grupo de personajes




Escritores: seres humanos que tras escribir uno o quizá dos libros, se dedican también a escribir artículos diciendo cómo deben hacerse las cosas. Nunca olvidan largas introducciones de relleno en las que suelen dejar caer algo sobre sus propios trabajos. Supongo que no soy un escritor, porque intento no hacer eso.

Soy fan de las historias en las que hay un grupo de protagonistas o un protagonista con varios secundarios importantes; da igual los términos que quieras utilizar, seguro que sabes a lo que me refiero: historias como "El Señor de los Anillos", "One Piece", "La Banda del Patio"... Hace poco empecé a darme cuenta de que hay diferentes maneras de hacer esto, así que decidí compartir cómo lo hago yo. Después, que cada cual piense si esto le es útil o no.

Pues a mí me gusta que cada personaje tenga un pasado y un objetivo o incluso sueño, así como una vinculación al protagonista y, por supuesto, diferentes interacciones con el resto de compañeros. Lo tengo que decir, pero One Piece me parece el mejor ejemplo de esto; los personajes son además muy originales. Así pues, y aunque no siempre lo consigo, lo admito, intento que cada protagonista tenga un pasado que se desvele tarde o temprano en la historia. No veo necesario que el personaje se presente ante los demás y diga "hola, soy Juanito, un grupo de ladrones dirigido por el envidioso de mi tío mató a mis padres y quiero venganza, porque violó a mi madre mientras yo miraba debajo de la cama, ¿qué tal?". Nah, prefiero jugar con el pasado de cada cual, y a veces desvelar un poco al principio o no, a veces dejarlo para otros momentos, a veces solo insinuarlo o que incluso el personaje mienta. ¿Cómo hablaríamos de nuestro pasado a una persona que acabamos de conocer? Dudo que lo contásemos todo, así que pienso que lo mismo se aplica a las historias, ya sea que el personaje esté hablando o que sea el narrador quien lo cuenta (o lo oculta) todo a los lectores. También se puede presentar a un personaje que es conocido porque le pasó tal o cual cosa, o porque hizo algo horrible años atrás. Esto va a gusto de cada escritor.

Una cosa que no me gusta y que he visto en algunos libros es olvidarse de algunos personajes que están en la compañía. En "Las Crónicas de Belgarath" tuve la sensación de "ah, ¿pero ese tipo estaba ahí?" en más de una ocasión. Había uno o dos personajes de los que podían olvidarse durante un capítulo o dos sin que estos capítulos trataran de algo que ocurría en otro lugar. El grupo estaba viajando con ellos, pero ni se los mencionaba. A ver, esto es cuestión de no agarrar más de lo que cabe en tu mano. Si no puedes llevar bien a tres personajes, no metas seis; pienso que hay que ir con la cantidad con la que uno se sienta cómodo y ya está. Eso de "ah, ¿pero estaba ahí?" también me pasó hace poco mientras leía "Las Crónicas de la Dragonlance" (vaya con el uso de "crónicas" para los títulos). Lo recuerdo a la perfección porque fue este mismo año, y en el segundo libro olvidaron por completo a Tika durante unos dos capítulos. Tuve que volver atrás para cerciorarme de que no la habían dejado por ahí o algo, pero no, había estado allí todo aquel tiempo. Sin embargo, tampoco es bueno pasarse y mencionar la reacción de cada personaje a cada cosa que ocurre; creo que hay que pensar bien cuándo y cómo usar a cada uno de ellos, casi como si fuera una partida de cartas. En fin, si quieres a tus personajes, no los olvides. Ellos no lo harían.

Algo bastante bueno que creo que se puede hacer cuando tienes tantos personajes es separarlos de vez en cuando. Esto sí suele ocurrir en todos los libros y es obvio. Siendo tantos y teniendo diferentes habilidades, es normal que la compañía se divida en determinadas situaciones. Y no solo es normal, sino bueno para la historia... dependiendo de cómo lo hagas. Recuerdo con amargura las separaciones en "Añoranzas y pesares" porque me parecieron cansinas e irrelevantes en su mayor parte; un libro que no volvería a leer, por cierto. Si hay que narrar dos caminos diferentes, que sea por algo, que se le dé la oportunidad de brillar a otros personajes y de desarrollar sus relaciones con quienes lo acompañen si es para algo importante o interesante. No tendría sentido narrar cómo Mari Carmen abandonó a la compañía un momento para comprar pan si lo único que le ocurrió es que además de pan compró zanahorias, wow. Tiene que pasar algo más, digo yo.

Un consejillo que me doy a mí mismo: repartir los diálogos. Que no siempre sean los mismos los que hablen, aunque he de reconocer que mis personajes más tímidos hablan poco... al principio. Si también eres una persona tímida, sabrás que hablas más cuanto más a gusto te sientes con las personas que te rodean; en cambio, callas frente a desconocidos. Para que los lectores no se despisten con los personajes, conviene recordar de vez en cuando quiénes son con palabras breves, pienso yo. En mi cabeza los conozco a todos muy bien y sé quiénes son, pero claro, es mi historia. Aunque en general, no me cuesta recordar quién es quién en cada libro, excepto en el Silmarillion, donde todavía me confundo con Fingolfin, Finarfin y Fingon. (Nota extra: no usar nombres parecidos).

Y ya no se me ocurre nada más que decir. Por supuesto, no siempre cumplo todo esto que me digo a mí mismo, ni siempre lo veo necesario. Es la magia de la escritura, que las verdaderas "reglas" son escasas y siempre puede haber una historia que se las salte y, aun así, te sorprenda.

jueves, 19 de marzo de 2020

Audiencias de Facebook - Tolkien

Tras la introducción a las audiencias de Facebook y cómo pueden servirnos para promocionar nuestros libros de fantasía, pasamos a desgranar aquellas que nos podemos encontrar. Empecemos con… 

TOLKIEN


Albert: Nos encontramos ante uno de los padres de la fantasía moderna, por no decir directamente el padre. A través de El señor de los anillos y El Hobbit crea ese mundo lleno de vida y aventura que es la Tierra Media. Los libros han estado toda nuestra vida, pero las películas son de la era “moderna”. Sus efectos especiales eran ya de una calidad más que adecuada y ciertamente ayudaron a hacer llegar la fantasía al gran público.

Daniel: Ha influenciado en incontables escritores y se pueden encontrar referencias al mundo de Tolkien en muchos libros. ¿Qué sería del género fantástico sin él? Quizá habría tardado mucho más en alcanzar su punto actual, o aún no lo habría alcanzado. No se puede negar que Tolkien es el precursor del gran movimiento de la fantasía, aunque veremos que su audiencia no es la de mayor tamaño, lo cual no es de extrañar debido a los muchos años que han pasado.



POR EDADES:

Albert: Las películas siempre llegan a más gente que los libros. Así que lo normal es que las personas que crecieron con las películas estén entre el grupo de las que se declaran fans. En las estadísticas vemos que hay un repunte entre las personas de 23 a 32 años. Teniendo en cuenta que las películas son de 2001-2003 eso es gente que tenía entre unos 6-16 años cuando hicieron las películas en el cine. Esto apoya nuestra teoría. Al final las cosas de las que nos solemos declarar fans son las que son identitarias para nosotros y esto pasa más cuando estás creciendo y la personalidad se va formando.

Daniel: Así es, y a pesar de que El Señor de los Anillos (libro) empezó a llegar a nuestro país en 1978, si limitamos la audiencia a personas de +65 años, obtenemos resultados escasos con una audiencia potencial de 6000. Si bien los libros de Tolkien fueron una gran influencia, como mencionamos antes, el efecto debió multiplicarse con el éxito de las películas y por ello encontramos más personas jóvenes que de avanzada edad. 




¿DE QUÉ COLOR ES LA FANTASÍA?

Albert: ¿Azul o rosa? Pues sí, aún estamos con esas. Haciendo un análisis de una sociedad como es la española, es lógico tener en cuenta la educación y bombardeo publicitario con que la gran mayoría hemos crecido. Es triste, pero es lo que hay. Los chicos y las chicas hemos crecido vistiendo dos colores radicalmente diferentes. En un principio la fantasía de Tolkien es cosa de chicos y así lo demuestran las estadísticas. Me alegra ver que el porcentaje de mujeres es mucho más grande de lo que esperaba. La gran sorpresa ha llegado con edades cercanas a la jubilación donde los dos géneros están casi a la par.

Daniel: No es de extrañar que esto sea así dada la época en la que El Señor de los Anillos fue escrito. Tristemente, la mentalidad de las personas era aún mucho más diferente en ese entonces, y se puede ver reflejado en la obra. Pero el artículo no trata de esto, sino de las audiencias, y en este caso vemos con claridad que es mayor la masculina, aunque la femenina es también relevante. 





NOS SALIMOS DEL PAÍS.

Daniel:¿Cómo será la audiencia total de España en comparación con la de Inglaterra, país de Tolkien? El alcance global de España es de 150 000 mientras que el del país anglosajón es… de 310 000 solo. Sí, el doble, pero una cantidad decepcionante a pesar de ello. En cambio, si nos vamos a Estados Unidos, la cifra se eleva hasta 2 100 000. Útil si deseas crear una audiencia orientada al público inglés. 

Albert: Tanto las marcas Tolkien como El señor de los anillos rondan los 12 millones de seguidores en Facebook a nivel mundial. Si es mucho o poco ya lo veremos cuando analicemos a otros autores. Pero, en un primer momento, parece poco para una obra de este calado.




CONCLUSIONES:

Albert: Me ha causado bastante impresión los pocos seguidores que tiene en el rango de 45-60. Parece que tendría que ser un libro con muchos fans arcanos, pero en España venimos de una dictadura que nos retrasó culturalmente respecto al resto del mundo. Con esto quiero recalcar que las obras de Tolkien llegaron mezcladas con narrativa más moderna. Estoy harto de oír que el Señor de los anillos es demasiado descriptivo. Claro, pero es que cuando fue escrito apenas había imaginario visual fantástico. Hoy en día la gente habla con la misma naturalidad de orcos y dragones que de su mascota, hacer fantasía sin tantas descripciones es una opción real. Hay que valorar las obras respecto a su tiempo. Yo recuerdo leer el Señor de los anillos y sentir que estaba delante de un reloj suizo de precisión. Todos los engranajes de la historia funcionan a la perfección, todo hilo argumental que empieza es perfectamente cerrado. Resumiendo, una obra que trasciende la época donde fue escrita no puede ser nada más que maestra. Analizaremos marcas de nuestros tiempos y veremos que son más populares. ¿Qué le vamos a hacer? ¡Los tiempos cambian!

Daniel: A mí también me sorprendió el poco alcance de la audiencia de Tolkien, sobre todo por ser mi novela favorita, pero tiene sentido por lo que dice Albert. También es probable que, desde la creación de Facebook en 2004, muchos “me gusta” se hayan perdido y hayan pasado a escritores modernos, porque la gente olvida con el tiempo, a pesar de que muchas cosas, como las grandes historias, son imperecederas. ¿Lo serán también las nuestras? Quizá estos artículos puedan ayudar a que así sea. 

martes, 30 de julio de 2019

Escribir una batalla en la fantasía



   Las batallas. Fuentes de algunos de los momentos más épicos en la historia de la fantasía; gritos, espadas, caballos, muerte y giros sorprendentes. Eso y mucho más es lo que se espera de una gran batalla, aunque a veces nos podemos ir por las ramas con tanto en lo que deleitarse y acabamos creando una batalla irrelevante. Así pues, nuestros expertos en armas medievales y tácticas de batalla, Daniel A. D. Pérez y Albert C.Antúnez, nos darán claves para que cada batalla sea importante en nuestra historia.


-El sentido de la batalla. ¿Por qué? ¿Para qué?



Daniel: Existen las batallas de paja, batallas que solo sirven para alargar un capítulo sin aportar nada; son el ejemplo de lo que no es una buena batalla. Vale, nadie te va a crucificar por escribir una o dos peleas de este tipo en tu historia, pero es mejor intentar que siempre tengan una pequeña razón y alguna consecuencia. Y cuando hablamos de batallas grandes, las razones y las consecuencias también deben ser grandes. Piensa bien por qué la facción A ataca a la B, y si quieres incluir una C o una D, que sea por sus motivos, aunque puedas ocultar algunos. El lector debe tener una idea de lo que cada uno se está jugando y qué podría perder con la derrota. Y después de tanta sangre y de tantos espadazos, que haya consecuencias para vencedores y vencidos, una razón para la que esa batalla haya tenido lugar: una victoria con sacrificios, un giro inesperado, un cambio en el mundo, una nueva dificultad… hay muchas cosas que pueden surgir de una guerra excepto una: que todo siga igual al día siguiente.

Albert: Yo voy a decir lo contrario que mi compañero. Puede haber una batalla sin sentido, que no aporte nada. El libro Trampa 22 (Catch 22, acaban de hacer la serie) va sobre eso. El protagonista se juega el pellejo una y otra vez para escapar de su situación y al final del día se encuentra en las mismas. Esa crítica a la absurdidad misma de la guerra y todo lo que la rodea es la piedra angular del libro. Esto es una forma de enfocar batallas sin sentido. Después tienes el manga One Punch Man donde el protagonista mata a todos los monstruos de un solo puñetazo (de ahí el título). La intrascendencia de sus batallas y las previsibilidad del resultado se refleja en la falta de motivación que el protagonista tiene por desempeñar su profesión de héroe. La absurdidad del conflicto no es algo común, pero hay que saber que existe y es una opción válida si vas de cara a ello. Si tu batalla es absurda y pretendías que tuviera sentido, pues ahí mal.


-El rol del o los protagonistas en la lucha


D: Si la batalla tiene lugar en el presente de la historia, lo más probable es que tu o tus protagonistas estén metidos en ella, ¿no? Tener a tu personaje metido en el berenjenal te permite verlo todo desde su perspectiva, aunque si está ahí, no será para actuar como un soldado más, que para eso es el prota. Su papel debería ser importante e incluso crucial en cierto momento, aunque no lo centraría todo en este personaje como si se tratara de un dios entre mortales. A no ser que la historia fuese así… En fin, y si tienes a varios protagonistas o personajes importantes, piensa en el juego que puede dar, en cómo reacciona cada uno a cada momento y en qué punto del campo de batalla se encuentran. Y al final, al igual que dije en el primer punto, la batalla debe significar algo importante para ellos, debe cambiarlos también.

A: Yo pienso que cada personaje tiene que tener sus momentos. En batallas muy grandes tienes que hacerlo de forma que cada uno tenga su pedazo de pastel. Es como en las películas de los vengadores, si te esfuerzas en desarrollar personajes interesantes, el lector se sentirá muy defraudado si no los utilizas. No hay nada que deje peor gusto que el sentir que has perdido un montón de tiempo sobre un personaje que al final matan a las primeras de cambio.


-La lógica de cualquier batalla

D: Los enemigos abrieron fuego con sus catapultas, que arrojaron espadas, flechas y piernas que patearon a los defensores en la cara. Pues no, esto no tiene mucho sentido, la verdad. A no ser que estés escribiendo fantasía de comedia absurda, jajaja. No es muy difícil seguir el camino de la lógica, así que antes de poner a tu héroe a rebanar cabezas y brazos, busca en internet si tal cosa es posible. Me da que no, por cierto, al igual que no sería posible que siguiese luchando si recibiese un buen corte en ciertas partes del cuerpo. Y no estoy hablando solo de la entrepierna. Muchos lectores no se darán cuenta de ciertos detalles, pero los que lo hagan dejarán al escritor en mala posición.

A: No sé hay mil formas de escribir batallas. Puedes escribir desde una mera escaramuza donde tu héroe puede brillar fácilmente a liarte con todos los detalles. Está ese manga llamado Kingdom basado en la unificación de China. Sus batallas empiezan mucho antes de que se encuentren los ejércitos. Alianzas, planificación de la campaña, generales que serán más compatibles con lo que se encontrarán, entrenamiento de las unidades. Luego ya en el campo de batalla es importante el terreno, la comida que les queda, los boost de moral por alguna acción heroica, la estrategia global y los parches locales. Los protagonistas al final tienen su peso, pero están supeditados a todas esas variables que afectan en una batalla real. Hacer algo así es demencial. Requiere de una cantidad de tiempo para investigar y recolectar datos increible. Así que no hace falta que te lies tanto. Al final, lo importante es determinar qué factores van a guiar tus batallas y saber transmitirlo al lector.


-En resumen
D: No hay que preocuparse, pues no hay una sola y estricta manera de escribir batallas. Lo más importante es que tengan sentido, incluso aunque parezca que no tienen sentido.

A: Ten claro qué quieres conseguir con la batalla y qué aspectos quieres resaltar de ella. ¿Quieres hacer crecer a los héroes? ¿La historia pivotará a partir de ella? ¿Le mostrarás al lector que una guerra no tiene vencedores? Si tienes bien claro qué quieres sacar de la batalla, esta se escribirá prácticamente sola.

miércoles, 10 de julio de 2019

Categorías para libros de amazon: ficción 2



Hay categorías para dar y tomar, así que nuestros grandes escritores Albert C. Antúnez y Daniel A. D. Pérez seguirán analizando (a su manera) las categorías de ficción que podemos encontrar en amazon. En esta ocasión, no usarán el google, y no será porque la mayoría de resultados ofrezcan páginas aleatorias, no… es más bien porque la información es demasiado compleja. ¡Exacto! Veamos ahora qué tienen que decir.


Ficción->Historias del mar

Albert: En google no sale como ningún género específico. ¡Menuda sorpresa! ;P De todas formas tenemos la famosa saga Piratas del Caribe como claro exponente del género mar y fantasía. Ahora, los más veteranos recordarán su saga precursora: Monkey Island. Esas legendarias aventuras gráficas que sus diálogos destilaban humor por los cuatro costados. ¡Menudas historias para una categoría tan sosa! No está mal para una categoría tan sosa, ¿eh?

Daniel: ¡Arrrr! (con voz del capitán de los Simpsons). No sé qué más podría decir. Sí, sin duda tenemos a Piratas del Caribe dominando esta categoría hoy en día, y supongo que cualquier historia de piratas entraría en ella. Y si nos vamos al manga tenemos a One Piece (a ratos), una de las historias en las que más me fijo.


Ficción->Relatos Cortos


A: Esta categoría define el formato de la obra en vez de la temática. ¡Pero a Amazon no le importa! Mezclar conceptos diferentes no es importante. Lo importante es tener el mayor número de categorías posibles. Tienes un libro de relatos cortos, aquí tienes una categoría para ti.

D: Esta es como la categoría de colección de relatos de fantasía, pero de ficción en general. Si te da por escribir una serie de relatos ficticios que tengan lugar en uno o varios mundos, ya tienes con qué etiquetarla.


Ficción->Superhéroes


A: ¿Eres de Marvel o DC? Ja, ja. Tonterías aparte, posiblemente sea una de las vertientes de fantasía más populares de la actualidad. Los superhéroes mainstream son conocidos hasta de tu abuela. Decir que debajo de las historias que están hasta en los cereales hay muchísimas de menos conocidas. ¡Muchísimas! Y dejo el tema con una reflexión. ¿Es Dragonball una historia de superhéroes?

D: Supongo que Dragonball debería ir en la categoría de paranormal ya que los saiyan son extraterrestres y estos se consideran fenómenos paranormales, ¿no es así? Jajaja. En fin, hoy en día, los superhéroes son de las cosas más conocidas y consumidas en el cine y el cómic, pero si te da la osadía de tratar de desafiar a Marvel y a DC con tu propia historia de superhéroes, ya sabes donde ponerla.


Ficción->Cristiano->Fantasía


A: Aquí ni me voy a molestar en mojarme. Existe el rock cristiano, ¿por qué no iba a existir esto?

D: Por lo que he oído, es ficción con elementos de la religión cristiana. Como la película de Constantine, ¿quizá? Bueno, siempre hay escritores que desean incluir elementos cristianos (que no religiosos en general) en sus historias, así que aquí tienen cabida.


Ficción->Romance->Fantasía


A: En la película de culto Mallrats hay un personaje obsesionado con las habilidades sexuales de los superhéroes. ¿Eran superhéroes también en la cama? Viendo el éxito de Crepúsculo, al parecer muchísima gente se hacía la misma pregunta respecto a Vampiros y hombres lobo. La virilidad de estos seres fantásticos se ha puesto a prueba en una de las sagas más famosas de la historia. No hay lugar a la duda, esta categoría era necesaria.

D: Romances interestelares, amoríos con criaturas míticas y demás roces en los que una de las mitades de la pareja (o las dos partes) no sea humana o tenga una habilidad sobrenatural. Eso es lo que va aquí.


Ficción->Romance->Paranormal

A: Esa necesidad de que te devuelvan a esa persona que se fue para no volver es la fuerza que empuja a esta categoría. Los romances con fantasmas son más del tipo platónico, pero pueden ser más emotivos. En varios capítulos de la serie Ghost Whisperer podemos ver ejemplos de ello. El amor está en el aire, nunca mejor dicho.

D: Y yendo un poco más lejos hacia el pasado, tenemos la mítica Ghost, el intento desesperado del espíritu de un chico por comunicarse con su amada. Hay que ser insensible para no llorar o tener ganas de hacerlo durante algún momento de la película x)


Ficción->Misterio Y Thriller->Supernatural

A: ¡Finalmente una categoría donde poder poner Detective Pikachu! Suerte que tenemos a las mentes pensantes de Amazon poniendo categorías para todo el mundo. Por cierto, si alguien se indigna que la mitad de referencias que hago no sean sobre libros, tranquilidad. :) Las historias son historias sin importar el formato, que estén en libro, comic, videojuego, series o película es coyuntural.

D: Concuerdo en que las historias son historias, sin importar de dónde vengan :) Bueno, ojo con esta categoría porque no es solo la gran conocida sobre misterios, sino que incluye cosas supernaturales como los pokemon, jaja. Válida para hablar de círculos sobre cultivos y otros sucesos extraños que no hayan sido hechos por el ser humano.

Aquí concluye el segundo artículo de categorías en amazon, que no es más que otra puerta en el gran y largo pasillo de categorías (algunas entre comillas) que nos ofrece el gigante de las ventas por internet. ¡Veremos muchas más en el siguiente artículo! 

miércoles, 3 de julio de 2019

Los romances en la fantasía



El romanticismo es difícil de evitar en cualquier tipo de historia en la que haya seres vivos, pero si nos vamos a la fantasía, los protagonistas de estos romances se convierten en reyes y reinas, príncipes y princesas, caballeros, hechiceras, elfos y elfas, vampiros y mucho más. Todo depende de la imaginación de la persona detrás de la historia, quien, a pesar de todas las posibilidades que da una historia fantástica, puede fallar a la hora de dar vida a estos romances.

En este artículo, nuestros conocidos escritores (conocidos en sus casas) Albert C. Antúnez y Daniel A. D. Pérez contarán por primera vez con una colaboración, la de Soley Aragonés, autora de libros como “La leyenda de Yanel” o “La trilogía del Tiempo”, bloguera, booktuber y diseñadora de portadas, para intentar definir cómo escribir un buen romance. A través de unas preguntas, daremos nuestra opinión sobre diferentes temas relacionados con el romance en la fantasía, de las que sacaremos una conclusión. ¡Empecemos!


¿Cuál creéis que es la idea general que se tiene de los romances en la fantasía?
A: Desgraciadamente, el modelo Disney ha marcado los inicios de la fantasía. Los tiempos cambian, pero poco a poco. ¿Qué hay ahora, Shrek, Frozen, Juego de Tronos? Pequeños ajustes o un cambio de roles… Pero sigue siendo ese amor a primera vista, ese te quiero porque eres el/la protagonista. También tienes ese amor adolescente de la saga Crepúsculo, que es más de lo mismo pero con drama adolescente/instituto. Al final la fantasía mainstream se ha dedicado a describir mundos y contar historias, pero poco o nada de tinta ha dejado para profundizar en las relaciones románticas.D: No tengo una idea general muy diferente. Me parece que se ha normalizado demasiado que los amores surjan a primera vista y que se desarrollen sin dificultad. ¡Muy pocas veces es así en la realidad! Sé que hablamos de ficción, pero esta parte debería quedar fuera de lo fantástico para ver más romances interesantes que enriquezcan la historia de la que forman parte. 


S: Opino como mis compañeros: se ha generalizado mucho el “instalove” o amor a primera vista haciendo que a veces tienda a ser molesto en la lectura y caiga en lo absurdo. Porque no parece muy real pero…, ¿acaso no podría serlo?

Claro que podría. Y hablo por experiencia propia. Sí puede existir ese amor a primera vista. Con solo una mirada puedes saber que esa persona ha sido destinada a ponerse en tu camino, como si ya la conocieras de toda la vida.

Pero hablando desde el punto de vista de la literatura, ¿por qué es tan molesto este tipo de romance? Como lectora apasionada del romance me encanta disfrutarlo poco a poco. Que los personajes se vayan conociendo y surjan sentimientos encontrados cada vez más fuertes. Es decir, que el romance se cocine lentamente. Porque así el lector sentirá que es partícipe de ese amor que va surgiendo con el tiempo. Y en la fantasía es difícil ver algo así porque se tiende a “correr” o dejar en un segundo plano el romance.

¿Cómo escribiríais vosotros uno?


A: Pongamos tres ejemplos de cómo crear relaciones interesantes para el consumidor. Para eso vamos a utilizar la súper popular serie de televisión Friends.

Está la relación de Ross y Rachel. Uno es el chico eterna y secretamente enamorado de alguien que no puede alcanzar. Ella es el prototipo de chica de peli romántica. Pocos sentimientos son más poderosos que conseguir lo imposible. La persecución de ese amor soñado que por una u otra razón siempre se acaba escapando mantiene al espectador atento hasta el último capítulo de la serie. De hecho los guionistas aseguran que los pocos capítulos que están juntos la tensión se perdía y se convertían en una pareja aburrida.

Después están Mónica y Chandler, que debido a una noche de borrachera descubren el romance en su amistad. Redescubrir a una persona es algo mágico. De repente lo ves desde otro foco, el romántico, y lo mucho que ya lo querías cobra otra dimensión.

Finalmente tenemos a Phoebe. Ella no toma con mucha seriedad la mayoría de sus relaciones. Pero un día, la vagancia de Joey hace que un completo desconocido colisione con su vida. Esa persona mejora todo lo que había tenido hasta entonces por mucho. Estos dos extraños van creciendo como pareja hasta casarse.

He descrito tres líneas clásicas que gustosamente seguiría. En las tres, los personajes tienen otros romances. Pero cuando finalmente están juntos, como espectador (lector si fuera libro), sientes esa satisfacción de que lo han conseguido. Esa conexión con los personajes es lo que busco cuando escribo romance.


D: A mí no se me ocurren ejemplos, pero escribiría un romance en el que al principio los personajes ni siquiera sospechasen que se van a enamorar, o que uno de ellos sienta cierto interés, pero no ese amor de flechazo ilógico tan común. Luego, con las experiencias vividas juntos y el tiempo, se desarrollarían ciertos sentimientos en uno o en otro que podrían derivar en varias situaciones o incluso enredar aún más la trama principal. O escribiría una parodia en la que tras el flechazo y la boda un mes después, los personajes empezaran a conocerse y se dieran cuenta de que se odian x)


S: Me encanta leer y escribir romances que surgen poco a poco. Que los personajes sientan que hay algo entre ellos pero que no sean conscientes de que sea un futuro amor, sino de una amistad sincera. Que con el tiempo vayan descubriendo nuevos sentimientos y sean sus acciones los causantes de ese enamoramiento tan bonito.



¿Pensáis que los romances en la fantasía deberían acabar siempre con un final feliz?


D: No, aunque es lo que mayoría desea. ¿Por qué no deberían? Porque así es la misma vida. En esta abundan más los finales malos y los giros negativos, aunque muchas personas prefieren no ver estas cosas en las historias de fantasía, que para algo son ficción. He escrito tanto romances con un final feliz como romances de final trágico, pero lo cierto es que los que más me han tocado son los que han terminado en sufrimiento.
S: Recientemente vi una serie (que no os puedo revelar para no hacer spoiler) que acababa con un final muy trágico para su romance. Me hizo recapacitar y ver con nuevos ojos un romance que sin duda sorprendería al lector dejándolo con la boca abierta. Pero si bien es un giro inesperado que el lector trata de digerir, yo como romántica prefiero los finales felices. Ya sea en la fantasía o en cualquier otro género, mi mente necesita ver un final bonito que me haga suspirar de amor. Así, cuando cierro un libro me siento igual de feliz. Y la fantasía, si bien es un género ideal para sorprender y ofrecer giros inesperados, para mí es una forma de evadir la realidad y con ella sumergirnos en una mucho mejor y feliz.
A: Debería haber de todo, pero mayoritariamente final feliz. Lo de Romeo y Julieta estuvo bien para Shakespeare que fue de los primeros. En aquella época un giro tan dramático era muy sorprendente. Hoy en día me sorprendo más cuando no matan a un personaje que cuando lo hacen. En la actualidad tenemos sobredosis de giros dramáticos en forma de muerte. Para mí lo importante es el camino. Y si te curras un romance apasionante, ¿para qué vas a dejar con mal regusto al lector?



A pesar de todo esto, ¿por qué creéis que los romances rápidos siguen siendo más abundantes?


D: ¿Por qué la comida rápida sigue siendo más abundante que la bien elaborada? Por la misma razón x)


S: Porque normalmente se tiende a pensar que lo distinto no es tan fácil de leer ni de comprender. Es decir, estamos acostumbrados a una forma de leer esos romances que avanzan de forma rápida para no colapsar la historia o al lector. Se agiliza y de esta manera el lector lee algo que le es familiar y conocido. No solo leyendo, sino también viéndolo en series y películas como algo común.


A: Yo tengo una teoría. La humanidad sigue queriendo creer en lo mágico. En ese cruce de miradas que te enamora para siempre. Da igual que sus experiencias digan lo contrario. Ese amor simple y puro, preferiblemente de mano de unos adolescentes, da esperanza a la gente. ¡Hay un mundo mejor! ¡Quizás mañana te levantes y te ocurra a ti! Ese soñar en cosas grandes que requieran poco esfuerzo es lo que nuestra sociedad adora.



Conclusión


El género fantástico, tradicionalmente, ha dedicado más frases a crear mundos que a desarrollar relaciones entre los personajes. Eso es hasta lógico teniendo en cuenta que hay que conseguir que el lector se sumerja en un mundo que no conoce. Dicho eso, el mundo ha cambiado. Hoy en día hablar de dragones y vampiros en el bar de tu pueblo es algo normal. Las referencias visuales respecto a muchos de los elementos y personajes fantásticos son del dominio popular. Ya no es necesario describir de cabo a rabo un hombre lobo. Gracias a eso se puede dedicar más tiempo a las relaciones entre los personajes. Así pues, hagámoslo. Profundicemos en los romances de nuestros personajes como antaño se hizo para crear mundos como la Tierra Media y acabemos con la idea general que se tiene de estas relaciones. Depende de nosotros, escritores y escritoras que creamos nuevas historias, forjar un nuevo estándar que en el futuro sea seguido. Pero para eso, debemos esforzarnos en evitar perpetuar el romance simple y rápido.

jueves, 30 de mayo de 2019

Cómo crear un mundo de fantasía: el trasfondo




Una vez alguien me dijo que para que una historia fuera interesante tenías que empezar por el medio. Es decir, dejar entender al lector que el mundo y sus personajes habían estado vivos antes de empezar la susodicha historia.


¿En qué parte de la historia hablo del trasfondo?

Daniel: Pienso que esto se puede hacer de varias maneras. La única que no emplearía es la de escribir un testamento sobre la historia del mundo como prólogo, aunque sí me parece buena idea dedicarle un par de párrafos y luego enlazarlo con el presente. En los siguientes capítulos pueden ser los personajes quienes se encarguen de desvelar eventos del pasado. Por recuerdos, por historias que alguien cuenta, por leyendas de pueblo, por alguna canción (¡no muy larga, por favor!). Todo depende también de cómo afecte el pasado a la historia que estás contando.

Albert: Un buen prólogo siempre ayuda. Pero lo ideal es que el trasfondo esté casi en cada frase. Hay mil formas de contarlo. El buen escritor ha de buscar la forma de introducirlo de forma que esté integrado en la historia. Yo siempre prefiero que los protagonistas lo introduzcan en sus diálogos que a largas y tediosas descripciones.


Me parece un tostón hablar del trasfondo, ¿me lo puedo saltar?

D: Tú verás, pero cualquier referencia a algo acontecido antes de la historia que estás contando ya es parte del trasfondo. ¿Podrías contar tu propia historia sin hacer ninguna alusión al pasado? No se me ocurre ninguna en la que no se mencione, aunque es posible que haya alguna. Pero me parece muy difícil hacer una que lo omita por completo y que solo se fije en el presente y el futuro sin dar cierta sensación de vacío.

A: Pongamos por ejemplo Harry Potter. Siendo una novela pensada para un público juvenil, uno podría pensar que no se va a complicar mucho con lo del trasfondo. Lo bueno de este ejemplo es que Harry vive en el mundo real, hasta que descubre que existe la magia. El personaje va redescubriendo el mundo al mismo tiempo que el lector. Así es fácil introducir todos los elementos, ya que la ignorancia del protagonista propicia que se le explique todo. Su cicatriz, las casas de Hogwarts, Voldemort y sus padres, las varitas mágicas, las escobas mágicas para jugar al famoso Quidditch, los profesores… El protagonista pasa de tener una vida aburrida a ser el epicentro de un mundo mágico que desconocía. Es una leyenda, el trasfondo ha conseguido que lo sea. Resumiendo, si un libro corto como este tiene tanto trasfondo, ¿por qué no lo va a tener el tuyo?


¿Cuál es la utilidad del trasfondo, entonces?

D: Mira esa montaña. Es grande y está llena de árboles, como cualquiera. Pero en ella fue encontrada la espada que en manos de Máradal llevó a nuestro reino a la libertad hace diez siglos. Nadie sabe dónde acabó esa espada, y quizá regresar a la montaña podría darnos una pista de su paradero, pues ahora volvemos a necesitarla. Sin trasfondo, la montaña sería solo una montaña más. Tampoco hay que darle un trasfondo a cada cosa existente, pero así, de manera improvisada, se puede ver la que pienso que es su utilidad. Y se puede usar tanto si tiene que ver con la historia como si es una leyenda del pasado que pueda sonar interesante. Un cuento de viaje que enriquezca el “lore” (en inglés se traduce como sabiduría antigua) de nuestra historia.

A: El trasfondo es lo que va a realmente diferenciar tus historias de las otras. Lo que fueron tus personajes, lo que fue el mundo antes de ahora. Eso es lo que dará un sentido u otro a sus acciones. Es gratificante cuando los personajes actúan de forma consecuente a sus vivencias y a como es su mundo. Hay veces que un personaje hace algo porque el autor le da la gana y eso, la verdad, es que al lector le va a chirriar.


Conclusión

Hoy en día se dice mucho eso de que no hay que vivir en el pasado, pero sin este, no habría historias. No mates las tuyas omitiendo un pasado que las enriquecería y las haría conectar con las historias de nuestro mundo y nuestra vida cotidiana, pues también están basadas en hechos que ocurrieron tiempo atrás.

miércoles, 15 de mayo de 2019

Cómo crear un antagonista: el villano perfecto



Siempre tenemos que encontrarnos con el malo de turno, ¿no es así? Un personaje que nos hace sentir desprecio, angustia, a veces admiración por cómo se las ingenia o por mostrar que también es humano; o porque en el fondo también somos malvados (pero solo un poco, ¡claro!). En cualquier caso, esta figura sombría es mucho más importante de lo que pueda parecer y por tanto, merece ser definida de la mejor manera posible. En este artículo, los buenos de Albert C. Antúnez y Daniel A. D. Pérez tratarán de aclarar qué hace que un villano sea perfecto.


¿Qué define a un antagonista?

Daniel: ¡Su risa malvada! Bueno, ¡si quieres! En realidad, lo veo más complicado. Con palabras técnicas, un antagonista sería un personaje con ideas contrarias a las de alguien o un grupo de personas/seres (dígase reino, mundo, etc.) y que además toma acciones en consecuencia.

Albert: En un principio es el personaje/s que van a salir perdiendo. ;P

D: Jajaja, o no. ¡A ver cuándo alguien pone de protagonista a un villano que sale ganando!


¿El villano debe ser siempre un personaje complejo?

D: ¿Era Sauron complejo? No. Él quería dominar la Tierra Media, esclavizar, destruir, matar y ya. No tenía una razón para desear todo aquello aparte del simple odio. No, un personaje malvado no tiene por qué ser complejo, lo que pasa es que algunos villanos modernos han impresionado mucho al público, haciéndonos pensar que hay un listón que debemos superar o intentar igualar. Pero en esto no hay listón, depende de la importancia que le quieras dar al villano. Si va a participar activamente en la historia, sí, mejor darle motivos y una buena personalidad. Si va permanecer sentado en su trono y la verdadera lucha se va a dar entre los protagonistas y los siervos del mal y otras dificultades, entonces puedes crear otro Sauron. Pero también es posible combinar ambos conceptos.

A: Depende mucho de la historia que quieras contar. Personalmente no me gusta escribir sobre ese mal absoluto que pone en peligro constante a los protagonistas. Sin embargo uno de mis géneros preferidos es el de las historias post apocalípticas. Y no hay enemigo más simple que un holocausto zombi. Bueno, que me distraigo, yo escribo personajes complejos. Eso incluye a los villanos. Como mis historias van sobre las relaciones entre sus habitantes no tengo otro remedio. ¿Que quieres escribir el mal clásico? Tienes mis bendiciones, mientras cuentes una historia interesante.


¿Se puede escribir una historia sin antagonista?


A: Una historia sin antagonista se puede escribir. Acabé de leer el otro día Tokio Blues de Murakami y allí están los personajes contando su vida durante cientos de páginas. Lo que sí que tiene que haber es conflicto, aunque sea con uno mismo. Ese conflicto será el motor de la historia. Hoy en día que tenemos tantísimos personajes grises, son los microconflictos entre ellos los que tejen la historia. ¿Quién quieres que acabe gobernando los siete reinos en Juego de Tronos? Pues dependerá de tu gusto personal, porque todos los personajes tienen sus razones y sus motivaciones.

D: Pienso que se podría sin un gran antagonista. Porque siempre habrá alguien que se oponga al protagonista, incluso el borracho que lo insultó o la persona que no le perdona una deuda. La cuestión sería: ¿se puede escribir una historia sin ninguna persona que genere un conflicto? ¿Sería esa una historia realmente interesante? Aquí nos podemos poner un poco poéticos y decir que no hay luz sin oscuridad, ni bien sin mal, y creo que es cierto. ¿Se imaginan un Juego de tronos en el que todos sean felices y nobles y que decidan el trono con una amistosa partida de cartas, entre risas? ¿Qué historia sería esa? Ni siquiera Yugioh, que realmente está basado en un juego de cartas, es un manga/anime en el que todo es bondad. ¡Si querían sumir el mundo en el Reino de las sombras! ¡Con cartas!


¿Qué hace que un antagonista falle como personaje?

D: Diría que un antagonista falla cuando se vuelve predecible e irrelevante. Si en una historia de fantasía juvenil o adulta introduces un personaje malvado que actúe como los malos de algunos dibujos animados, mal vamos. Por ejemplo, el Team Rocket en Pokemon. Siempre intentan robar a Pikachu y acaban siendo mandados a volar en todos los capítulos. ¡Eso déjalo para cuentos infantiles!

A: Para mí lo peor es cuando tienes a un malo malvado de libro y avanzada la serie lo intentan humanizar de la nada. Eso es lo peor. Si quieres hacer el mal en persona hazlo. Si quieres hacer un personaje más humano cúrratelo desde el principio. ;p


Conclusión

El buen malvado no deber ser un personaje malo, malo en cuanto a calidad. Ya sea un tirano que se pasa toda la historia metido en su fortaleza o un personaje misterioso que va y viene, actuando de manera impredecible, lo más importante es que genere interés, que sea una suma en nuestra historia. Porque sin mal, no habría historias.

martes, 30 de abril de 2019

Cómo crear el protagonista de tu libro (un personaje original e interesante)

  Crear un buen protagonista puede ser tan fácil como complicado. A veces nos sale sin más, a veces debemos darle unas cuantas vueltas. Lo que es seguro es que todos deseamos que esta persona que va acompañar a los lectores durante páginas y páginas sea original y lo más interesante posible. Por eso, a través de unas preguntas, de nuevo Daniel A. D. Pérez y Albert C. Antúnez intentarán aclarar este tema a través de su visión del mismo.

¿Cómo eliges el nombre de tu protagonista?

A: Pues voy a una página de nombres para bebé y… No, ahora en serio. Escoger el nombre es una de esas cosas que suponen un dolor de cabeza para el escritor. Personalmente me gusta hacer homenajes a personajes que adoro utilizando su nombre de pila y cambiándole el apellido. Súper original, ¿eh? Pero bueno, al final lo importante es que sea interesante la personalidad que le construyas. Tomar prestado un nombre evocador, darle un apellido que pegue en el contexto de tu historia, crear algo completamente nuevo. ¡Ese es mi modus operandi!

D: Yo sí voy a una página… pero de español-noruego. Solía traducir palabras españolas al noruego y usar esa palabra con algún añadido. Así que es posible que tenga algún personaje que en noruego signifique “cuchara” o “mesa”, jajaja. Pero últimamente prefiero sacar los nombres de mi cabeza, mezclando palabras de fantasía que ya conozco. Es complicado, por lo que en muchas ocasiones los personajes se quedan sin nombre durante mucho tiempo y mientras escribo los llamo asfdrgre o grthbtr hasta que quedan bautizados. Pocas veces me inspiro en el nombre de otro personaje y nunca uso nombres cuya existencia ya conozca. Es una de mis numerosas manías.

A: Ahora que comentas lo de traducir… Esa es mi otra técnica. Escribo palabras que describan al personaje en castellano y las traduzco a otros idiomas con el google traslator. Voy probando hasta que encuentre algo que suene bien. Así tengo personajes con apellidos en idiomas exóticos. :p

D: ¡Si es que la clave está en otros idiomas! Pero ahora que has mencionado lo de los apellidos, yo apenas los uso. Quizá porque me da mucho trabajo crear solo los nombres.


¿Cómo describes su apariencia?

A: Personalmente no me gusta describir mucho físicamente a los personajes. Soy de los que prefiere que el lector haga volar su imaginación. Me centro en lo que me encanta, describir cómo son los personajes por dentro.

D: Yo lo siento por el lector, pero si Paco es moreno, es moreno, jaja. Normalmente hago una breve descripción física del personaje (cuanto menos importante el personaje, más breve), y añado detalles según transcurre la historia. Por ejemplo -¿En serio? -dijo Paco, mirando a Juanita con sus ojos azules.


¿Y su personalidad?

A: Yo los protagonistas necesito conectarlos a algo de mi propia personalidad. De esta forma consigo que tengan una voz única. Luego moldeo esa voz utilizando las características y el contexto propio del personaje. Es un proceso bastante visceral y cuesta llegar a donde quieres, pero al menos te aseguras que tus personajes sean auténticos.

D: Yo también siento esa necesidad de conectar a los personajes con algo que tenga dentro, sobre todo con los protagonistas. Pero suelo exagerar esas cualidades o añadir otras que no tenga, para dar variedad. En cuanto a describirlas, lo hago más o menos de la misma manera que el físico, sobre la marcha. A lo mejor, de pronto decido que a Paco no le gustan los perros cuando se entera de que Juanita tiene uno, porque de pequeño uno lo mordió mientras robaba en la huerta del vecino. Ya sabemos que a Paco no le importa robar si tiene que hacerlo y que no es amigo de los animales.


¿Qué hace a un personaje original e interesante?

D: Esto es muy relativo, pero para mí, la originalidad reside en evitar los grandes clichés, y si se usan, pues darles un enfoque diferente. No sé, el pinche de cocina que se convierte en rey está muy visto, al igual que protagonistas que lo hacen todo bien. En mi opinión, que tengan defectos y que dependan de otros personajes para continuar es bueno. Y es interesante que vayan evolucionando, aprendiendo, cambiando y actuando en consecuencia de aventuras y desventuras, del resto de seres vivos que se cruzan. Pero siempre manteniendo su esencia. Es genial cuando llegas al final de una historia y piensas “qué lejos ha llegado, después de tantos problemas”.

A: No sé. Supongo que lo de la originalidad depende del bagaje de cada uno. Se ha escrito tanto que “ser original” casi depende de que te lean a ti antes que a otro. ¿Puedes hacer algo totalmente experimental? Claro. ¿Eso te asegura que otra persona en el mundo no lo haya hecho ya? No. Así pues pasemos a lo de interesante. Vamos a poner como ejemplo un personaje poco original que resulta interesante. El Dr. Gregory House utiliza la base de Sherlock Holmes en otro contexto. ¿Resulta interesante? Sí. Sherlock ya lo era, pero darle varias vueltas de tuerca ha resultado en un personaje genial.


Conclusión

No hay una única forma de escribir, tampoco una forma correcta. Sacar lo que uno lleva dentro y conectar con otras personas es a lo que aspiramos todos. Al menos, a lo que aspiran nuestros dos escritores. Esta es nuestra visión de cómo crear protagonistas, ¿nos cuentas la tuya?

martes, 20 de febrero de 2018

Cómo ser un escritor de éxito




¿Quién no desea vivir de la escritura y pasarse los días tirado en la cama derramando letras en archivos de word para ganar una pasta por ello? ¿Eres tú quien tiene esa ambición, y por eso has venido a este artículo, deseando las claves del éxito? ¡Pues felicítate por ello! Aquí descubrirás lo que importa para convertirte en un escritor de éxito puro, y sin una larga e insulsa introducción en la que se cuele una indiscreta publicidad sobre mis obras, porque yo soy así, de dar consejos como quien alimenta patos. Así que presta atención a esta lista a modo de cuenta atrás, porque en el último punto estallarán todos tus sentidos. ¡Adelante! Para empezar a ser un escritor de éxito, necesitas…


7. Escribir

Sí, bueno, esto está aquí por quedar bien. Hace un poco de falta para anunciar lo que has hecho por las redes sociales, claro, que si tal es la parte más importante de este apartado. Aunque basta con algo ingenioso que luego puedas copiar y pegar hasta la saciedad. Por suerte twitter solo permite 120 caracteres, así que es perfecto si esto tan secundario como escribir no te agrada demasiado. ¡Arriésgate y dale caña a los dedillos! Pero solo un poco, que no sería bueno acabar desarrollando síndrome del túnel carpiano… Eso nos obligaría a dejar la escritura de inmediato, por supuesto, ya que es menos importante que nuestro bienestar, hasta que desarrollen un sistema que permita escribir con el pensamiento. Pero es que las tecnologías van demasiado lentas… ¡y pensar que antes se escribía con papel y tinta, qué locura! Es normal que no haya ningún "trendin raiter" de esa época. Pero tú puedes dedicarle un ratillo cada día, y sin duda con eso irás tirando hasta que llegue el ansiado éxito.


6. Buena ortografía y gramática

En su justa medida está bien, pero no es muy requerida. Total, un buen escritor que se precie es libre pensador, y ya si eso se paga a otra persona para que meta las narices de manera gratuita en nuestro trabajo, perdón, ya si eso le pagamos a alguien para que lea nuestro curro y además nos señale errores y… vaya, perdón otra vez, ejem, adquirimos los servicios de un especialista en ortografía y gramática (lo cual clarísimamente no somos nosotros, los escritores) que se dedicará concienzudamente a limpiar lo que a nosotros nos da pereza. Los escritores somos como gallinas, ponemos los huevos y ya está, que los fría y se los coma otro, ¿no? Pues eso. Además, todo esto de la ortografía y la gramática está sobrevalorado, lo que importa es transmitir con las palabras. Di quesi campeon, tu saves que bales mas que to ezo. Por cierto, cambiando de tema, ¿te imaginas que alguien te presentara el postre más delicioso del mundo, pero que estuviera salpicado de mierda? ¿Qué harías? Yo, desde luego, lo tiraría y le pegaría fuego como si fuera un libro lleno de faltas de ortografía, digamos, pero es solo mi opinión, la cual no tiene absoluuutamente nada que ver con lo que hablábamos. Sigamos, pues.


5. Originalidad

Vamos subiendo el listón, aunque esto también es un poco secundario. Si ya todo está inventado, ¿para qué esforzarse en tratar de inventar? Con lo fácil que es coger una situación de otra historia, cambiarle un poco los nombres a los personajes y si tal la ubicación también, y lanzarse a escribirlo. Además, a los lectores les satisface saber lo que va a ocurrir en cada momento, les otorga una sensación de divinidad que les hace creer que son más inteligentes que tú (solo lo creen, pero no lo son ya que han pagado por leerte). A mí me encanta coger un libro y saber cómo va a terminar solo leyendo la sinopsis; y ya si la portada ayuda un poco ilustrando la resolución de un momento clave, mejor. Eso me motiva a comprar hasta dos ejemplares para multiplicar esa sensación de sapiencia que no exaspera en lo más mínimo sino que provoca placer. Así que, la originalidad, en su justa medida: a gotitas, como la salsa en esos platos delicatessen que solo sirven para aumentar el hambre y desperdiciar ingredientes; al fin y al cabo nosotros no queremos llenar a nadie, sino dar un breve buen sabor a cambio de billetazos. 


4. Sentido común

No sé ni por qué pongo esto aquí, tan cerca de las cosas importantes de verdad. Bueno, porque hace falta, es cierto. Hace falta sentido común para saber a quién le vas a vender tu libro… ¡A todo el mundo! Eso de separar grupos por intereses y edades es una falacia, tú intenta venderle tu libro a todo aquel que respire como si fuera agua y listo, éxito asegurado, sobre todo si es una interesantísima autobiografía que tú has escrito a medias y otro ha corregido. Pero de autobiografías ya hablaremos otro día, y también de otros usos extraños para el sentido común. Usos extraños como el de estructurar bien la historia, prestar atención a los detalles, documentarse y demás fruslerías de tiquismiquis que sobran con nuestra brillante originalidad y fabulosa ortografía y lo’tro que fuera que iba después. Bah, pasemos ya a lo bueno. De hecho, si estás empezando a leer desde aquí, serás un escritor de éxito igualmente, así que presta atención, que llega el riguroso TOP 3.


3. Amistades

Oh sí, un punto importante en este y en otros aspectos de la vida. Porque una simple amistad de jijí, jajá, nos puede llevar a un puesto de funcionario del Estado. Pero nosotros estamos moralmente por encima de esa chusma, somos espiritualmente superiores y más humildes que esa bazofia. Lo que nosotros anhelamos es llenar los hogares del mundo con nuestros libros ortotipográficamente corregidos por un profesional y compensar el sablazo de sus servicios con billetes, billetes y más billetes. Si luego los invertimos en vicios u ONGs (o un equilibro mediáticamente correcto) no importa, lo mereceremos después del sacrificio de escribir. Pero en fin, que me desvío… ¡haz amigos! Recuerda, sin embargo, desechar a los coleguitas del barrio o a los primos que, aunque estarían dispuestos a comprar tu libro si se publicara, no trabajan en una editorial. No, los que interesan son los que curran ahí dentro, a poder ser que dirijan el cotarro. Así, aunque hayas escrito cien páginas en las que solo se lea “teta, culo, caca, pis” tendrás una publicación asegurada ¡por el poder de la amistad! Ya sabes: busca en internet las ubicaciones de las editoriales más cercanas (da igual si juegas a dos o tres bandas, aquí se trata de tener éxito, no de hacer amistades de verdad), entra en los perfiles de facebook o cualquier otra red de sus directores, averigua sus gustos y locales frecuentados, y preséntate en uno de ellos sabiendo de qué hablar. Esto, amigos míos, es el auténtico estudio de mercado. ¡No obstante! Si acaso naces teniendo como familiar a uno de estos jueces del mundo de la literatura… ¡no necesitarás ninguna amistad! Lo tendrás todo hecho, porque papi será el hermano del editor, o mami su tía, o tu primo Bonifacio el cuñado de la hermana de uno de ellos. ¡Con esto tendrías el camino hecho hacia las publicaciones y el verdadero éxito! Y ahora pasemos al segundo punto más importante.


2. Fama

Así es. Esto es más importante que las amistades, aunque no es el punto supremo, no. Puedes ser famoso y no tener ni una sola persona que realmente quiera saber cómo eres, como pasa con miles de personajes de internet y la televisión, pero eso importará una mierda porque tú has venido al mundo a ganar dinero con tus libros, no a hacer amigos (a no ser que sean editores, las personas más amigables del mundo). Sube un par de vídeos estúpidos a internet o salva a un gato y grábalo para que salga en las noticias, así podrías conseguir el impulso que necesitas. Mira si no a todos esos de Youtube, a las exmujeres de tal o cual machango o al ladrón retirado que ahora dice ir de buenas: les basta con decirle a alguien que sepa escribir lo que tiene que hacer ¡y listo! Otra fuentecilla de ingresos que a los pobrecitos, con tantos gastos, les viene muy bien, y otro bestseller en las estanterías del Carrefour. Pero tú no quieres ser el que escribe sus biografías, quieres ser el que se sienta a decir lo que hay que escribir mientras te comes un corneto o buscas en tu nariz la creatividad que nunca has necesitado. ¡La fama es lo que hace al escritor, no el escritor a la fama! Pero si hay algo que hace a las dos cosas a la vez, es…


1. ¡El dinero!

¡Por supuesto! ¿O acaso no da la felicidad? El que diga lo contrario, es un papanatas. Con dinero, entonces sí que no tendrás que preocuparte de lo que escribas, como si dejas un churrasco de tinta y un par de caricaturas, ¡dará igual! Porque el dinero te permitirá comprar publicidad engañosa, y luego será cosa de sentarse a esperar. Pero, espera un momento, porque hay más. Sí, sí, porque si además lo utilizas para ganar fama, multiplicarás tus ganancias. Derrocha unos cuantos miles en un fiestón lleno de drogas y polémica, compra más coches y ropa que nadie, asegúrate de llamar la atención… ¡y entonces lo tendrás! Miles de seguidores por aquí y por allá, infinitas cabezas huecas que comprarán tu libro aunque solo sea por “ver que mierda ha escrito este”… cuando ni siquiera lo habrás escrito tú. ¿Acaso no es este el sueño de cualquier escritor? Son pocos los elegidos y las elegidas que han llegado a esta cúspide, y no voy a poner nombres, porque, sintiéndolo mucho, soy un cateto que no conoce a estas célebres personas, no es que me importen una puta mierda y por eso no me he molestado en buscar, claro. Si tienes unos padres adinerados o… si tus padres tienen mucho dinero, ya sabes, ¡es que has nacido para ser escritor! Que suerte la tuya, haber llegado al mundo con tan fabuloso don mientras que otros miserables quieren llegar a tu posición con esfuerzo, sin amigos, sin dinero, ni gente que curre por ellos, ¡ja!

Gracias a esta fabulosa guía, ya sabes lo que necesitas. Puedes arriesgarte a robar un banco e ir así directamente al punto del dinero. Total, como estamos en España, si acaso te pillan te caerán unos pocos años de cárcel (y ya de paso tendrás un bombo mediático increíble por culpa de tu hazaña), y cuando salgas te encontrarás con una legión de admiradores que pagarían hasta por la roña de tus zapatos. ¡Resulta que este es un país increíble para ser un escritor de éxito! ¿A qué esperas entonces? Yo ya te he dicho cómo dar los pasos, pero solo tú puedes empezar a darlos, futuro o futura escritor/a de renombre.

P. D. Este artículo tiene una gran carga de sacarsmo y criticismo. No tomar en serio. Por si acaso.

P. D. 2 Si solo lees los títulos de los párrafos e ignoras los números, descubrirás que, de arriba abajo, están realmente ordenados por lo que pienso que es importante. Mola, ¿eh?

Traducción y análisis "The sound of silence"

 Hola oscuridad, mi vieja amiga he venido a hablar contigo otra vez pues una visión reptando discreta dejó sus semillas mientras dormía Y la...